martes, 21 de marzo de 2017

María, Maestra de oración


Maestra de oración

María es maestra, o más bien habría que llamarla catedrática de oración;  puesto que;  como toda mamá judía enseño a rezar a su hijo, a  Jesús.
Pero ahora voy a centrar me en cómo nos enseña sin tan siquiera a orar a nosotros.
Orar es hablar con Dios, hablar y oírle, pues bien, desde la Anunciación, que es el primer encuentro que tenemos con Ella la vemos siempre atenta a lo que Dios le quiere decir;  y para cumplirlo no para taparse los oíos y eso desde, la Anunciación, a la Ascensión de Jesús, con escala en el Calvario
Nos da ejemplo de oración  de alabanza y  gratitud con el Magnificat.
De contemplación dando vueltas en su alma a las cosas que van pasando en su vida, y en la de su Hijo, y de las que no entiende nada.
De petición, pidiendo un bien material pero que Ella  como Mujer sabe que si falta traerá males no materiales, traerá tal vez el desamor.
De oración de petición en comunidad con la Iglesia que iba nacer; para que Dios mandase el Espíritu como había prometido Jesús, y con la misma sencillez con la que siendo niña, oraba en la sinagoga en compañía de sus padres, y, el rabino, para que Adonai, enviase al Mesías, y,  por lo que es posible; que Ella y su Prometido, tuvieron la ocurrencia de “regalar a Adonai su virginidad uno la del otro” de renunciar al santo amor humano en el matrimonio, de aparecer ante el mundo, como estériles, y malditos de Dios en aquella sociedad, sin poder ser padres del Mesías. Para que Yahvé lo enviase cuando quisiera,  pero lo enviase. 
Ya sabemos lo que pasó.
Pues del mismo modo, después de la Ascensión, Maria ora con la Iglesia naciente en unión con Pedro, que Ella sabe es ahora el que hace las veces de su Hijo
Por ello tratar a Maria, es aprender a orar, mejor que con esos cursos en los que te dicen que primero le hables a tu dedo,  y así a cada parte del cuerpo, si para rezar hubiese que hacer semejantes “pendejadas” confieso que no lo haría nunca
Gracias Madre, por enseñarnos a orar.