miércoles, 1 de marzo de 2017

oración de intercesión; empezó en el Antiguo Testamento


La oración de intercesión, que es tan cristiana, puesto que es imitación de la de Jesús, ya empezó en el A.T
El primero fue el Patriarca Abraham el padre de todos los creyentes, el Génesis nos lo presenta intercediendo por los pueblos de la Pentápolis, Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón, en esta oración del patriarca hay unos hechos llamativos
En primer lugar, puede parecer una oración al estilo de los fariseos, de los futuros fariseos habría que decir; porque, en ningún momento se lee, que pidiese a Dios que no castigase a los culpables, la oración de Abraham, oración del A..T, es una oración en la que pide a Dios, que no destruya a esas ciudades, porque muchos inocentes sufrirán por ello; pero hemos también de anotar otra cosa; y es que Abraham no le pide a Dios que castigue a los culpables, cosa que a veces sin hacen o hacemos algunos católicos, no, Dios le pide, que no castigue a nadie, por amor a los inocentes, que puedan estar allí.
En segundo lugar, Abraham se cansa, al llegar al Nº 10 “ si hubiera 10 justos...” si siguiese pidiendo, Sodoma y las otras ciudades seguro no serían destruidas, de lo que si estoy casi segura, es de que la oración de Abraham, obtuvo a culpables e inocentes la conversión , puesto que no hay nadie que no este necesitado de ella, digo, casi segura, no segura del todo, puesto que a Jesús se le escapo, que “Sodoma sería tratada con menos rigor el día del juicio, que la ciudad de Cafarnaúm” y como el Juicio se entiende el final, no hará más que ratificar “ lugares de residencia” pues esta claro que si Sodoma estuviese en el Infierno, que más le iba pasar.
En las respuestas que Dios le da a Abraham destaca esta “ sí hallase un solo justo, por Él no destruiría la ciudad”
Tal vez por eso, no, destruye ahora nuestras ciudades que hacen que aquellas cinco sean parques infantiles, tal vez porque en todas, en las iglesias y sagrarios de todas, hasta un Justo, El Justo, por excelencia, su Hijo Amado.
Y hay más Jesús como Hombre es descendiente de Abraham, procede de sus genes, en cierto modo, en esa oración de petición del Patriarca, Jesús que aún no era Jesús, como Verbo( me gusta pensar, que era Él quien hablaba con Abraham, puesto que es el Verbo, la Palabra, y fueron 3 los Mensajeros que recibió el Patriarca, aunque los saludo como a uno solo) escuchaba sus súplicas, pero en cierto modo, como hombre, su humanidad, sus genes rezaban en Abraham (bueno es un poco bruto, pero espero se entienda)
Más adelante aparece ya en el libro del Éxodo la oración de intercesión de Moisés, por el pueblo que tantos quebraderos de cabeza le estaba dando, Dios con un día bromista, Dios además de Amor, es Humor, decidió pues tratar a Moisés como un niño chico, y le propuso una prueba “ le dijo que le dejase( para que necesita Dios el permiso ni de Moisés ni de nadie) destruir al pueblo de Israel, y que le haría otro pueblo para él para Moisés)
Moisés que a veces se comporto, un poco bestia, y él ahora lo sabe, no se ensorbecio, no por algo la Escritura lo declara el hombre más humilde, no le dijo a Dios, seguro que otros lo harían “ Si, Señor ahora mismo, saca del medio esos pecadores, y me haces un pueblo santo”, no Moisés sabía que aquel pueblo, no era ni más ni menos santo que él mismo; ni más ni menos pecador que él mismo, Moisés se conocía, así que lo primero que dijo fue que no; pero no sólo por ellos, por su pueblo, ni por él mismo, sino por Dios por Amor a Dios; “que habrán de decir las gentes, los saco y no pudo protegerlos” ( cita no textual), Moisés quiere que Dios proteja al pueblo, para que los idolatras, vean la gloria de Dios, para que Dios sea alabado, porque como dirá muchos siglos después San Irineo, la gloria de Dios es el Hombre
Qué le importa a Dios, lo que puedan pensar los gentiles, mucho, porque los ama, porque nos ama, tanto que a los gentiles nos hizo su pueblo, le importa que ese pensamiento; le aleje de Él.
Dios atendió el ruego de Moisés, y seguro que fue entonces cuando le dijo, veras mis Espaldas no mi Rostro, pues no puede el hombre ver el rostro de Dios sin morir, lo que no quería, es que lo viese riendo, y se muriese de risa también. Por eso le deja sólo que vea sus Espaldas, la justicia de Dios, su Misericordia pero muy controlada, su Severidad, su Rostro, su Rostro Risueño, alegre, su Rostro de Padre – Madre, nos lo mostraría por Jesús y en Jesús.
Él Hombre Dios que da valor a las intercesiones del A.T