miércoles, 1 de marzo de 2017

La Fuerza de Dios y su paga

La fuerza de Dios y su paga
 Nuestro Dios es fuerte, por ello uno de sus dones, es el don de Fortaleza, el libro de los Salmos dice, que a su paso “se estremece la tierra”, y, San Pablo, dirá, “que es cosa terrible, caer en manos del Dios vivo”
 Sí, nuestro Dios, es Fuerte, no es un ídolo, que no es, más que un monigote, que se lleva de aquí para allá, sin embargo, son los ídolos, de todos los tiempos, los que exigen sacrificios humanos, en tiempos abiertamente, ahora de forma solapada, pero los siguen exigiendo, pero ya no les llaman así, y, las inmolaciones, se realizan de diversas formas.
 Los ídolos, lo son a lo “Júpiter” mucho ruido, y, pocas nueces.
 Nuestro Dios, no, el es el Fuerte
 ¿En qué, consiste La Fortaleza, de Dios?;
 No, en la fuerza bruta, la Fuerza de Dios, es lo que nosotros llamamos debilidad, si lo dice también la Escritura, “lo más débil de Dios, es lo más fuerte de nosotros.”
 Y eso es simple, y, llanamente el Amor.
 Cuando Dios irrumpe, como Salvador, lo hace como lo más débil, un bebe en pañales; esa es su Fuerza, después irá más lejos, un Crucificado, y, ahora se muestra, en el Pan, y, el Vino, y, en el hermano desvalido. La Fuerza de Dios, es el Amor, el no imponerse cuando puede, y, tiene todo el derecho,  siendo Señor, no actuar como tal, el buscar al hijo, día, y noche, el respetar la libertad de ese hijo, cuando le sería tan fácil, sacarle, esa libertad, el convertir, a ese gusano, en un hijo de Dios, en alzarlo del polvo.
Dije que le sería fácil, sacarle la libertad, falso me corrijo, no podría hacerlo, nadie, ahí, entra Dios, puede ir contra su naturaleza, Él es Amor, por eso creo el mundo; lo creo todo, si no, no lo hubiera hecho, pues nada precisa, así pues creo por Amor; y, al crear por Amor, a los ángeles, y, los hombres lo hizo a su imagen, nos quedamos con los seres humanos, nos hizo a su imagen, somos su foto; pues bien, Él es libre, Él, absolutamente libre, luego el hombre su imagen; también tiene que serlo, y, Quien ama, no quiere nunca ser amado, a la fuerza, porque eso, no, es ser amado, si no temido con miedo, porque se puede temer por amor, así, que sólo hay una cosa, podría no habernos creado, pero el Amor, lo llevo a ello, la Fuerza de su Amor
¿Entonces, por qué, es tan terrible caer en sus manos?
 Pues, porque una vez que caes, te pasa lo que le paso, a Pablo, la Madre Teresa... sabes que todo es, basura, que has perdido el tiempo, como decía San Agustín, y, cuando lo vuelves a perder, sientes que has perdido tu alma, por eso es tan terrible caer, en sus Manos, porque el Amor aprisiona, si dicen que lo hace el amor humano, qué no hará el divino.
Y, ¿Cual es la paga de Dios?
Vaya, por delante que Dios no, nos debe nada, que como seres creados, le debemos obediencia, Sin que tenga que pagarnos, su Hijo, lo dijo bien clarito, sin embargo, el Hijo nos regalo sus méritos, y, el Padre nos ve Hijos, en el Hijo, y, quiere premiarnos, seguro que sé ríe, cuando ve los premios tontos que le pedimos. 
Porque la Paga de Dios, es como ya le contó a su Amigo, “El mismo”
Cuándo Abraham, le pregunto que recibiría, por su obediencia, Dios, le dijo, “Tu recompensa, será muy grande; Yo mismo, seré tu recompensa”
Así es nuestro Dios, Amor, La Fuerza del Amor eterno