lunes, 20 de marzo de 2017

Los otros


¿Quiénes son los otros? Son los que no pertenecen a nuestra Iglesia,  a nuestra Religión, a nuestro grupo de creyentes,  son, eso, “los otros”.

Los que quisiéramos marginar, tener lejos, los que nos increpan con su buena conducta, y eso, no lo podemos permitir; por eso tratamos siempre, o casi siempre, de buscar y rebuscar para ver que les podemos afear, para gritar al mundo, que no obran bien, sólo lo aparentan, les buscamos siempre intenciones torcidas.

O rebuscamos en su pasado o en de los suyos,  nos duele, si nos duele, que hagan el bien,  que busquen la justicia  sin otro motivo que la misma Justicia, que defiendan la vida, que ayuden a los demás que sean honestos, que no juren en falso...

Nos duele incluso, en el caso de los que son cristianos como nosotros, que amen la Escritura,  que tengan un amor sincero a Cristo, que su Fe en lo esencial sea la nuestra,  nos duele, y nos repatea no poder llamarles herejes o cismáticos y vamos siempre a lo negativo que les podamos encontrar

No es que seamos malos, es que somos humanos, lo mismo le pasó, al adolescente Juan: un día se encontró a unos echando demonios en nombre de Jesús y se lo prohibió, luego fue corriendo  a contárselo al Maestro “Maestro hemos visto a unos, que echaban demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido porque no eran de los nuestros”; la respuesta de Jesús fue “no se lo prohibáis, pues quien no esta contra nosotros, esta con nosotros” Mc 9,36ss

Jesús reconoce que no hay plena comunión entre Él y esas personas, pero sabe también Él mejor que nadie, que si echan demonios en su Nombre, es porque creen en Él, porque es Él quien los mueve, por eso, prohíbe que les prohíban,  y el Concilio Vaticano II, nos recordaba que tenemos que colaborar con todos los hombres en la búsqueda de la Justicia

El cristiano, el católico no tiene que preguntarse si aquello está mal porque lo hagan los que no son católicos o cristianos,  sino si está mal porque lleva en si la semilla del mal, porque Dios no lo quiere, y, por ello no dudará en aprender y en imitar  aquellas cosas buenas de los hermanos con los que no esta en plenitud de comunión: el amor a Jesús, sin mediadores,  el amor sincero y puro a Jesús, su Fe en lo esencial de nuestra Fe, la alegría en sus celebraciones,  su amor a la Escritura, son cosas buenas,  y santas  que hemos de aprender de los hermanos no católicos.

Pero es que también debe alegrarnos su cercanía al Papa, aunque no lo consideren aún Vicario de Cristo,   su amor a Maria,  ese redescubrimiento de que Bendito sea Él,  que parió están haciendo muchos de ellos

Porque ni el Papa ni La Virgen nos tocaron en una tómbola.

Y en el caso de los no cristianos y hasta de los no creyentes,   hemos de alegrarnos y apoyarnos cuando movidos por Dios lo sepan o  no pero desde luego no movidos por razones crematísticas, cuando el bien es alto incluso en este caso; luchan por la vida, por la dignidad de la persona, contra la injusticia,  qué importa que no les mueve la  Fe, que incluso desconozca o no hayan descubierto a Dios, si lo han descubierto, pero no lo saben, porque a menudo les han o les hemos presentado un ídolo, pero ¿Quién si no, el que es la Vida, la Justicia,  La Misericordia, El Amor, Él que dijo "lo que hagáis a uno de estos, a mi me lo haceis;" los iba motivar?

Hace años vimos el caso del profesor judío americano que dio la vida por sus alumnos,  no quiero ser mal pensada, pero lo soy, si este señor hubiese sido un profesor católico y, mejor aún si era miembro del movimiento X nos lo  habrían puesto de modelo por activa y por pasiva, en esta o en aquella publicación cristiana,  en aquel periódico católico que se publica en Internet, o en la calle así se silencia,   es que vamos,  hasta sería para protestar, ¿cómo se le ha ocurrido eso? ¡Sólo lo puede hacer un mártir, un santo, pero un judío, eso sí que no!

Sin embargo así fue y eso nos avergüenza, cómo la joven vietnamita, la que vimos casi todos en fotos corriendo desnuda con el cuerpo quemado por el NAPAl,  y que ahora  ya adulta recorre  el mundo para hablar de paz,  de amor de perdón, mientras que en España muchos aún  recuerdan  y se echan en cara, una guerra que ya  huele a podrido  y en la que todos tuvieron que rascar, pero que a los que vinimos detrás no, nos interesa ya  esa batallita,  pues todavía hay muchos que llamándose cristianos, están recordando “que unos paseaban aquí”  y los otros que también se llaman cristianos “recuerdan  también los crímenes de los otros”  y  esta joven que lo ha vivido, que lo sentido en carne propia,  va recorriendo el mundo para hablar de amor, de paz, de perdón,  justo del mensaje de Jesús.

El colmo,  con lo bonito que sería,  oírla hablar de rencor, de venganza, de pedir justicia,  por eso gusto Rigoberta Menchú, que hasta se invento un hermano, pero hablaba de “venganza” aunque le llamase justicia, y, eso, si  nos gusta, porque podemos decir, “que lo entendemos, que es humano, aunque claro el cristianismo lo prohíba.

Como esos ateos, Dios los bendiga, que se oponen al aborto por razones humanitarias

Cuándo, Señor, nos daremos cuenta de que cuando el otro  obra en tu Nombre, cuando echa demonios en tu Nombre, es decir, cuando trae la Paz, el amor, el perdón,  la defensa de la Vida, ya no es el otro, es un hermano, porque tú, aunque Él no lo sepa ya estas obrando en él.