viernes, 17 de marzo de 2017

La Ley de Dios; ¿No es nuestra propia ley?




La ley de Dios; ¿no es nuestra ley?

¿Queremos o no lo que quiere Dios?

Dios es quien nos ha creado, Quien ha impuesto su  ley en nuestro corazón; entonces por qué quebrantamos esa Ley que llevamos dentro

Dios quiere nuestro bien; nosotros también  queremos nuestro bien; Dios desea nuestra felicidad nosotros lo mismo

Entrando dentro de la misma ley

Dios prohíbe el robo, pues a nadie le gusta que le roben, a nadie le gusta que le sean infiel, o que le mientan, y por supuesto nadie quiere ser muerto o herido

Y los criminales asesinan de espaldas, o tapan el rostro a sus víctimas, o les cambian el nombre llamándoles en vez de humanos otra cosa, para poder hacerlo

O sea que salvo depravaciones de enfermos, el crimen, el mal no le gusta a nadie

¿Entonces si esa ley es nuestra ley, porque la quebrantamos?

Por qué hacemos el mal que no queremos, y que luego nos hace sufrir tanto, por  una simple razón, estamos encadenados por el pecado,  es el Mal quien nos obliga,  pero claro si nos obliga no somos culpables; lo que sucede es que no somos obligados somos seducidos engañados obnubilados, y   cambiamos un bien mayor por el bien menor y eso es el mal, el pecado, o cambiamos  el bien por el mal, relativo pues no existe el mal absoluto, Absoluto sólo es Dios, y Dios es el Bien

Podemos claro, que podemos siempre que nos dejemos ayudar por Dios obrar el bien, pero el mal esta ahí, y su seducción también, hacemos lo que no queremos, y lo que es peor lo hacemos libremente.

Jesús el Hombre Dios, pero Hombre, y como Hombre, Hombre, sintió también este peso, ya que se encarno en una naturaleza de pecado, que no es lo mismo que en una naturaleza en pecado, por eso tuvo que luchar, luchar y vencer, cierto que Él no estaba herido por el Mal, pero también se le presentaba a veces difícil la Voluntad de Dios, que por otro lado era la suya; sobre todo en lo relativo a su Sacrificio Pascual, pero Jesús supo agarrarse al Padre por medio de la oración, y ahí recobro su Fuerza

Nosotros tampoco tenemos otro camino, para vencer al Mal, y para hacer nuestra voluntad que es la de Dios, la que tomamos como nuestra no lo es.