domingo, 28 de mayo de 2023

Hay canciones


Hay canciones que sin nombrar a Dios nos hablan, de él son oración, porque en ellas nos hablá, con ellas podemos hablarlas,  y hay otras que nombran a Dios, y cuando suenan Dios sale a pasear  y se tapa los oídos
Sí hay canciones profanas, cuyos autores hasta puede no sean creyentes, pero que son oración
Acaso no, nos dice Jesús, aunque esto no consté en el Ev. Lo que dice la letra de la canción
“para que sepan todos a quien tú perteneces con sangre de mis venas te marcaré la frente, para que te respeten aun con la mirada, y sepan que tú eres mi propiedad privada” y es que Jesús nos marcó con su sangre, y somos cada uno su propiedad privada

O esta otra
“El tiempo que te quede libre, si te es posible dedícalo a mí, no importa que sea un minuto, o solo un segundo volveré a decir, el tiempo que te quede libre, si te es posible dedícalo a mí”  No, es lo que Dios nos pide, a nosotros. Cuando decimos. “No tengo tiempo para orar”

Y esta
“Tú sólo tú corazón carta blanca en el buzón, luna nueva de cartón, pajarito piador que quisiera ser halcón
Tú solo tú corazón, siempre estás donde estoy yo, abró un libro y eres tú esperando en un rincon” Nos lleva a tener presente la presencia amorosa del Dios Uno y trino que lo penetra todo, que está presente en todo

Y la lista podría ser interminable

Luego vienen canciones “religiosas”
Como
“Y vestido de arco iris te paseas por las nubes” que a mi me dan ganas de asesinar al autor de letra y música.