miércoles, 17 de mayo de 2023

Esperamos la misericordia


Esperamos la misericordia del Señor, y ser saciados en tiempos de hambre
Esperamos o deberíamos esperar la Misericordia del Señor, que no es solo esperar el perdón de las culpas cometidas, es también esperar que su Gracia nos ayude a vencer la tentación
Que si caemos nos ayude a reconocer la culpa, y a buscar su perdón
Y, esperamos ser saciados en tiempos de hambre, no de hambre física, sino de hambre espiritual, hambre del Amor de Dios
Esos momentos en que Dios es casí un residuo de museo, en que salvo nuestra panza nada nos importa, en que el Mal nos rodea, en que nos conformamos con rezar, de boquilla sin parar en nada más, y no siempre, a lo mejor hasta vamos a Misa, y estamos como los muebles de la iglesia
“Que lecturas tan largas, por Dios, pero porque leen tanto rollo, bueno yo aproveche e hice la novena a San Blás”
“Ale hoy el cura se ha pasado en la homilía, de qué siglo será”
“Bueno pero este cura, no va parar de hablar”
Y, claro tenemos la desvergüenza incluso de decir que hemos asistido a Misa
Son momentos en los que a la Biblia, le llamamos libro antiguo cuando son 73, y si alguién nos sugiere su estudio, le decimos, ya voy viejo, aún soy muy jovén, eso no es para mí, no lo preciso
Y, si nos da un día por abrirla, la rezamos porque nos parece un lenguaje extraño
Otras nos da por tomar el rosario, pero lo que rezamos no es el rosario, es un mascullar de plegarias sin saber a quien ni porque, sin parar
Pero al mismo tiempo sentimos que algo nos falta, mejor que nos falta alguien, y lo buscamos en otras cosas,  tenemos hambre, hambre de Dios
Pero como no lo sabemos algunos van al psicólogo
Y un día nos viene a la mente una frase oída en la infancia, una oración, o viendo una película nos asalta una pregunta, y aquello se hace más grande, y descubrimos que Dios está ahí, y nuestra hambre es saciada
Y, entonces palademos su Palabra
La proclamación de La Palabra en Misa, nos sabe a miel, nos encantan las homilías en las que el sacerdote nos vomita encima La Palabra que ha rumiado antes, de rodillas ante el Sagrario, nos sentimos tan llenos que también nosotros vomitamos La Palabra, encima de los demás.
Todos aunque no pasemos noche oscura, pasaremos estos momentos de hambre, pero Dios nos saciará, si claro esta le dimos antes la llave de la despensa de nuestro corazón.