miércoles, 17 de mayo de 2023

El Divino Acosador


Dios es el Divino acosador. De un cuento de Dolores Aleixandre
Dios nos persigue día y noche, como un enamorado hasta los tuétanos, no se conforma con la indiferencia, ni con el no sigue insistiendo
Y,  cuanto más le decimos que no es nuestro tipo, que no, nos interesa, que nos dejé en paz, que no sea pelma, que nos basta con la salud, la riqueza, los amigos, el éxito, y a veces que nos basta incluso con “la religión”, aunque eso que llamamos religión no merezca  tal nombre
Él sigue insistiendo, diciéndonos, gritando. Te amo, Te he marcado con mi sangre, eres mío,  eres mía
Y,  no importa que le plantemos delante nuestros amantes, algunos tienen 7 y más, que nos acostemos bajo el terebinto con La ONU, La UE, el gobierno X, el famosillo H
No importa él sigue, sigue de mil maneras nos manda flores, nos organiza conciertos, nos dibuja cuadros
Esas flores son las que hace brotar en la tierra, los conciertos los trinos de las aves, las voces de las mal llamadas criaturas irracionales, los cuadros el paisaje
Y, cuando eso no nos convence, permite que el dolor,  un dolor que no es nada, comparado con lo que sería la vida sin Dios, la Vida de verdad. Permite que el dolor nos visite, para que entonces al menos aunque sea por egoísmo le hagamos una llamadita, él siempre responde
Otras nos manda mensaje por un amigo, o un simple conocido, nos habla a  través de un libro, colándose en sus páginas, en una película, en un acontecimiento, en un programa de radio o tv. 
A veces incluso sí fuimos a Misa nos habla por la homilía
Y, nos salta por medio de aquella persona que ni siquiera cree, o tiene otra fe, que también a ella la acosa
Un día a lo mejor nos sugiere leer la Biblia, apuntarnos a un curso, a veces empezamos porque algo hay que hacer, pero él, el divino enamorado ya ha metido baza
Y, un día “escuchamos su voz”, pero la rechazamos con mil excusas, él sigue insistiendo.
Sí tenemos suerte ambos, nos dejamos vencer, y entonces tras el abrazo de reconciliación, nos invita a un banquete, con vinos de solera, de tanta solera que es su Sangre, y nos entrega su Cuerpo, su Sangre, su Vida, ya podemos decir, que no, vivimos nosotros, que es él quien vive en nosotros, quien vive en tí, quien vive en mí
Cuando lo volvemos a rechazar el vuelve a su divino acoso
Solo cesa cuando el examen final de la muerte, nos deja en el Don definitivo
Cesa, porque vueltos de espalda, ya no le escucharíamos, porque el odio tapa nuestros oídos
Entonces el divino enamorado llora, como solo Dios puede llorar, llora más que David por Absalón.