Dios me prohíbe otros dioses, ¿Los tengo?
Naturalmente ninguno va tener salvo que sea de adorno, la imagen de un dios, de un ídolo de otra religión, así que no van por ahí los tiros
Tampoco nadie va divinizar, la imagen de un santo, de una advocación mariana, ni la Biblia, si alguien lo hace, pues es un idolatra
No,
La cosa es más complicada, son los dioses que yo me hago, que se hace cada uno
Y, que es un dios
Pues ese absoluto, al que entrego toda mi vida, el motor que me mueve, mi principio y mi fin, por quien me gasto y desgasto, al que prefiero perderlo todo, antes que a él
Y, puede ser la salud, las aficiones, la misma religión mal entendida, un falso concepto de Dios, la fama, honra, honor, prestigio… eso es un ídolo, porque lo pongo en el lugar de Dios, único Absoluto, Único principio y fin.
No es malo el buen prestigio, el defenderlo, el querer aumentarlo, pero cuando eso, es lo único que mueve a uno, y, cuando si hay que elegir entre el prestigio, y, la fidelidad a Dios, o no herir a los hermanos, se elige el prestigio, ahí está el ídolo. El ejemplo vale para todo
Ahora ya es cuestión personal de ver, donde están mis ídolos, y, si los hay, al fuego con ellos como hizo Moisés, con el becerrín