domingo, 17 de febrero de 2019

No confíar en los poderosos

No confíar en los poderosos 

Salmo 146

Alaba a Yahveh, alma mía!
 A Yahveh, mientras viva,
he de alabar, mientras
 exista salmodiaré para mi Dios.
 No pongáis vuestra confianza en príncipes,
 en un hijo de hombre,
que no puede salvar;
 su soplo exhala, a su barro retorna,
y en ese día sus proyectos fenecen.
 Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo,
y su esperanza en Yahveh su Dios.
 que hizo los cielos y la tierra, el mar y
cuanto en ellos hay;
que guarda por siempre lealtad,
 hace justicia a los oprimidos,
da el pan a los hambrientos, Yahveh
suelta a los encadenados.
 Yahveh abre los ojos a los ciegos,
 Yahveh a los encorvados endereza,
Ama Yahveh a los justos,
 Yahveh protege al forastero,
a la viuda y al huérfano sostiene.
Mas el camino de los impíos tuerce;
 Yahveh reina para siempre, tu Dios,
 Sión, de edad en edad.


El salmista nos recuerda la necesidad de alabar a Dios, no porque él lo necesite, lo necesitamos nosotros

Sigue hablando de la grandeza de nuestro Dios

La necedad de seguir y confiar en los poderosos, que lo son hoy, pero mañana mueren, y, ya no pueden nada

Por el contrario Dios es eterno, y, poderoso como muestran las obras que ha creado

Dios pese a su grandeza, y, al contrario de los poderosos de la tierra no deja desamparados a los oprimidos, a los huérfanos, él siempre les hace justicia. Aunque no siempre los tiempos de Dios coincidan con los nuestros, el da pan a los hambrientos, si no les llega es porque los que tienen de más se lo han robado

Liberta a los encadenados que se dejan liberar, libera del pecado, de preocupaciones

No lo hace solo con su pueblo elegido, con todos, cuida también del forastero, a todos indica el Camino

Pero el camino del malvado lo tuerce, mejor dicho es el propio malvado quien se tuerce y, se pierde al ir por otro camino, que el diseñado por el propio Dios

El mensaje final podría ser
Alabemos a nuestro Dios, confiemos  en que nunca nos fallará y, dejémonos salvar