lunes, 18 de febrero de 2019

Gustad y ved. por D. Andrés García Vilariño sacerdote

“Gustad y ved que bueno es el Señor” Por el Rvd. D. Andrés G. Vilariño

En la hospedería monástica
Cuando en la cuarta semana del pasado mes de agosto, mi hermana y yo, llegamos al monasterio de las monjas benedictinas de Trasmaño, en Chapela ( Redondela) no podíamos sospechar la riqueza de las relaciones humanas que nos aguardaban allí. Después de acomodarnos en los cuartos asignados, nos incorporamos al rezo de la oración litúrgica de la tarde, las Vísperas, y, poco después compartamos cena con los otros huéspedes: tres matrimonios de variada procedencia y profesión; dos hermanas coruñesas y un profesor de filosofía madrileño: conocimos en la mesa también a un compañero sacerdote, canónico de una   histórica y monumental catedral de Castilla. Todos llevaban ya varios días en la hospedería, y, tenían organizada una tertulia después de cenar.
Cuando, al día siguiente, comente con un amigo, la variedad de huéspedes presentes en el monasterio, le faltó tiempo para decirme que el conjunto era tan variado que se parecía al comienzo de una novela de Agatha Christie.

Os huéspedes

Éramos de distintas procedencias y ocupaciones. Además del compañero canónico, y del profesor madrileño, contábamos en el grupo con tres directivos de empresa,  un informático, un constructor y un promotor de proyectos de ingeniería. Entre las mujeres una pedagoga social ejercía su profesión como técnica asesora en la protección de menores en una comunidad autónoma, en  la primera tertulia los temas fueron tratados con fuerza. Lo más grato fue el clima de comunicación y de escucha. Aparecieron temas candentes,  tratados con fuerza en el intercambio de puntos de vista. Pero esa fuerza y ese entusiasmo no produjeron descalificaciones  ni subida del tono de voz,  ni disputas polémicas entre los contertulios. Lo más sobresaliente de aquella tertulia fue la selección de los temas, la variedad de posición ante ellos y la calidad de escucha sin interrumpirse, aguardando el momento de intervenir. Todo eso sin moderador ostensible, solo con la prudente y positiva actitud de los participantes.

Ocasión de hablar de lo que no se habla
En la tertulia los temas se iban sucediendo como si hubiese entre unos y otros hilos invisibles que los enlazaban. De la constatación gratísima de compartir la oración y el silencio de la comunidad, de asombrarnos de la naturalidad y familiaridad de la acogida, y, la relación con los huéspedes, de la alegría patente que mostraban en sus semblantes escapamos a repasar el problema de las vocaciones, y, la lamentable carencia de sensibilidad y formación religiosa, de la pobreza rastrera de los tópicos y prejuicios antirreligiosos más comunes en muchos ambientes. Hubo tiempo para el problema de la vocación a la vida consagrada, al ministerio sacerdotal, y a la vida familiar entendida cristianamente. La visión plana puramente terrenal y secularista de la vida, también mereció sus momentos de reflexión  y diálogo

Las monjas

Once mujeres forman esta comunidad  asentada desde los años 80 del pasado siglo en la parroquia de San Vicenzo de Trasmaño, una guía del viajero constata que se  alza sobre Rande y la ría de Vigo. Dejaron su histórico monasterio en La Guardia,  convertido hoy en el Hotel San Benito, y tras una búsqueda angustiosa de soluciones, y, de ayuda económica construyeron este nuevo monasterio, con hospedería con instalaciones adecuadas, austeras, sencillas pero confortables, viven de su trabajo, la fabricación de cierta clase de galletas que se distribuyen por toda Galicia. Podemos decir que en el interior del Monasterio hay una fábrica de galletas y pastas de nata muy acreditadas que son el sustento de esta familia monástica

Gustad y ved
Durante tres domingo seguidos del mes de agosto el salmo responsorial invitaba a hacer la experiencia de saborear la alegría, y, no sólo eso sino  también el feliz sosiego y la paz viva del encuentro con Dios. Los monasterios, por el tipo de personas que los habitan ofrecen la oportunidad óptima para esa degustación.

En Trasmaño una hojita impresa informa a los huéspedes de los horarios y normas mínimas de convivencia y, el orden en que se deben guardar. En ella las monjas incluyen las advertencias de San Benito en la regla de La Orden. “Al huésped que llegue a la puerta del monasterio trátesele como a Cristo.

Bien acogidos y tratados con tanta honra los huéspedes de las benedictinas, al marcharse van con unas gotitas más de sabiduría adquirida en esos días, y con el propósito de asemejarse a Cristo el Señor.

Publicado en gallego en Pobo de Deus el 9 de septiembre de 2018
Por D. Andrés García Vilariño, párroco de La Iglesia de Santiago en La Coruña


Ahora la forma en la que este sacerdote firma en "Pobo de Deus"   A.G. V.