sábado, 21 de mayo de 2022

La mujer de Lot y la sal


La mujer de Lot y la sal
Un episodio bíblico que conocen, hasta los que no han leído ni la portada de La Biblia, es el de la mujer de Lot, convertida en estatua de sal
Según el relato del Génesis, Lot consigue de los “Ángeles”, permiso para huír de Sodoma y refugiarse en otra ciudad, con el mandato de no mirar atrás, la mujer se vuelve mira, y, se convierte en un bloque de sal
Como la Biblia no es un libro de fábulas, ni cuentos, hay que desentrañar lo que se esconde ahí, porque como dice San Pablo, todo lo que ha sido escrito para nuestra enseñanza fue escrito.
Primero que es un bloque de sal, la sal es y era más entonces algo bueno y necesario, no había neveras, y, era preciso salar los alimentos, pero la sal en bloque, en una piedra no era útil, hasta que se lograba pulverizar y, con peligro para la vida, eso imposible; además la sal solo sirve para salar, no tiene utilidad por si misma
Segundo. Los bloques no andan se quedan parados
La mujer de Lot se quedo parada no avanzó con su esposo y sus hijas hacia la libertad, la sal buena que había en ella, sus conocimientos todo lo que podía y debía transmitir a sus hijas y nietos se quedaron petrificados, no servía para nada, era un estorbo
Y, por qué. Pues porque echo la vista a la ciudad del pecado, porque lamentó el tener que dejar el lugar del mal, porque su cuerpo salió de Sodoma, pero su espíritu no, porque al contrario que su tío Abraham, que al escuchar el mandato de Dios lo dejo todo, ella quería irse y quedarse
Y, esto para mí, que significa hoy. Pues que cuando mi conciencia, La Iglesia, no un cura o que se hace pasar por cura o fraile en Internet, dice esto o lo otro. No, La Iglesia es decir la que nace en Pentecostés, y, hoy preside Francisco con los obispos que están en comunión con él, o la Biblia, me dicen de debo dejar tal cosa, la relación con tal persona, etc. No puedo poner excusas, cuando se me dice que cambie de actitud, no me puedo quedar mirando para atrás, porque me volveré en un bloque de sal, es decir en algo frío que tiene mucho o poco que dar pero que en realidad no da nada, porque no se deja empujar hacia delante, porque no avanza, y se deja de mirar a lo que debe dejar.