Tópicos y sin razones del ateísmo militante. (I)
Cada cierto tiempo me cruzo en la calle con un
conocido de la infancia, y de la adolescencia, al que me considero muy próximo
por muchas razones. Una de ellas es la condición de ex seminaristas, compartida
por ambos, aunque la salida del seminario fue distinta en cada caso. Yo deje el
Seminario siendo diacono y dispuesto a asumir la condición de presbítero. El dejo
el Seminario en plena adolescencia y su discernimiento vocacional y vital lo
llevo a convertirse en esposo padre y hoy venturoso abuelo.
El caso es que en esos ocasionales encuentros, este
viejo conocido descarga sobre mí un apasionado discurso anti religioso y anti
eclesial adobado eso si con declaraciones rotundas de tolerancia y respeto, al
tiempo que abusando de reiterados, tercos y marchitos argumentos de su personal
confesión de ateísmo firme y radical.
Como esos “argumentos”,
a mi entender, dejan un poso caducado y de pésima digestión es preciso que
pensemos en ellos para sacudir la pereza mental de quienes los emplean como
axiomas indefectibles.
Escribo haciendo
un ejercicio consciente de diálogo, pues pienso que los creyentes debemos
conocer las razones de la increencia de nuestros contemporáneos. Así podemos
ofrecerles la razón de nuestra esperanza. Además todos incluso los más santos, sabemos la flaqueza
de nuestra fe y debemos procurar una respuesta personal, madura y lucida, para vivirla con la dignidad
propia de personas adultas
En sucesivos
números de “Pobo de Deus” abordaremos aquí las siguientes proposiciones contra
la existencia de Dios
1ª No se puede creer en la existencia de un Dios que
permite o controla el mal, pero indiferente ante el sufrimiento de los
inocentes y de los niños
2ª La visión científica de las realidades naturales
tiene hoy una explicación coherente que contradice absolutamente la versión
bíblica de las mismas, en lo referente al origen del cosmos, la aparición de la
vida y del ser humano en la tierra, y al movimiento de los astros en nuestro
sistema solar. Y los relatos de milagros del Nuevo Testamento son simplemente
increíbles
3ª ¿Cómo aceptar la fe pregonada por una Iglesia históricamente desacreditada por
su intolerancia, despotismo, acumulación de riqueza?. Y más recientemente, por
la tenebrosa inmoralidad de sus dirigentes, como demuestran los casos de
pederastia?
4ª Jesús, si, Iglesia no. El mensaje y la figura
profética de Cristo merecen asentimiento, pero gracias a la Iglesia las
funde, no. Por muchas razones, entre ellas las de la cuestión anterior
¿Qué reflexión provoca en el creyente la existencia
del mal y del sufrimiento en contradicción con la existencia de un Dios bueno y
compasivo?
Esta es una
vieja objeción. Ya entre los siglos IV y
III antes de Cristo, Epicuro dejo formulado su famoso dilema. “Si ante el mal
Dios no hace nada porque no puede, no es omnipotente, entonces no es Dios, si no hace nada porque no se conmueve, es
cruel y perverso, entonces no es Dios. La conclusión la pertinente existencia
del mal y del sufrimiento demuestra la inexistencia de Dios”
En el fondo de
esta proposición subyacen algunas ideas que es preciso aclarar. Por ejemplo
todo lo que nos duele es malo.
También que
todo lo que nos sucede (bueno o malo) es por voluntad directa de Dios
interviniendo en el acontecer continúo de todos los seres y personas. Por último
subyace también la idea preconcebida de
que Dios podría haber creado un universo perfecto, donde no hubiera
enfermedades, ni limitaciones, ni fracaso, ni muerte
Pero todo ser creado,
por ese mismo hecho, empieza a ser, no es eterno. Sería absurda la creencia de
una realidad eterna y perfecta. Dios creando otro dios. El universo creado no
puede ser un universo sin fragilidades, límites, muerte.
No todo lo que
nos hace sufrir es malo. Y muchas veces lo que nos hace sufrir también nos hace
crecer como personas. Un ejemplo muy ilustrativo es el de las personas con síndrome
de Down. El disgusto producido por el diagnostico, está totalmente olvidado al
cabo de los años. A causa de la riqueza humana vivida en la familia,
acompañando al mismo tiempo con grandes sacrificios su crecimiento.
Y, ya para
acabar la intervención de Dios no tiene porque ser causal y directa en cada acontecimiento. Las cosas están creadas para
funcionar con las energías insertadas por el propio creador.
Publicado en "Pobo de Deus", en
gallego, por el Rvdo Padre D.Andrés García Vilariño, párroco de la colegiata,
profesor de teología del Hogar de Santa Margarita, y, profesor jubilado de
religión de La Escuela de formación del profesorado. En La Coruña