viernes, 27 de octubre de 2017

Señor enséñanos a amarte





Señor, enséñanos a amarte
Esta podría ser una oración corta, pero necesaria, porque si difícil amar, que no querer, a las personas con las cuales convivimos, amar a Dios lo es más
No, porque Dios no sea amable, es Él único que lo es
Sino porque es mucha la distancia que nos separa
Tenemos que amar a Dios, como Dios, y, eso sólo sabe hacerlo Dios, por eso sólo Jesús que es un ser humano, y, Dios al mismo tiempo, puede enseñarnos a amar a Dios
Jesús nos dirá, que el amor a Dios, es obedecerle, hacer su voluntad, buscarla, ponerla en primer lugar
Amar a Dios no es recitar oraciones, ni hacerle poemas, ni ir descalzo, ni calzado a Santiago, o Jerusalén
No es construir catedrales
Ni dejar de construirlas
Es no negarle con la vida
Es si se ha negado, si uno ha sido el hijo pródigo, o la Gomer de Oseas, dejarse hallar, pedir perdón sincero, porque nos duele Dios, no porque nos duelan las consecuencias de lo hecho
Es lo que hacen los mártires, y, se puede ser mártir sin derramar una gota de sangre
Y, esto lo hacen porque Dios, Dios Uno y Trino,  vive en ellos; y, desde allí, ama, es amado, y enseña a amar

Tratando a Jesús, aprendemos a amar a Dios, y, a reconocer que no sabemos, por eso todos los días, hemos de decir,  Señor enséñanos a amarte