domingo, 13 de agosto de 2017

Cuando fue mi primer encuentro con Jesús, consciente de que era Él




Cuándo fue mi primer encuentro con Jesús, consciente de que era él
No, hablo de la fe de la infancia que era un poco la de la familia, catequistas, maestros, mejor dicho maestra, porque esa fe, que si era fe, no se diferenciaba mucho de la creencia en los reyes magos, las hadas
Sino al encuentro con Jesús, a saber que era él, que estaba ahí
Así a lo grande ninguno
Pero si los hubo, y, los hay, vienen siempre cuando lo necesito, pero en el momento que no lo busco
El primero al que voy a referirme, otro día le tocará tal vez a otros, fue por medio de una profesora de religión
Yo tenía buenas notas en religión, pero porque me gustaban las historias de la Biblia, del mismo modo que los tebeos que leía, iba a Misa si llovía, eso si, me declaraba católica y superformada, lo propio de una cría adolescente, la asignatura de religión era una más, que encima era más fácil que la lengua, o las matemáticas
Pero llego Conchita, doña Concepción, a la que habíamos puesto el mote de “La Popea”, un día tras la clase se quedó hablando con nosotros como hacía otras veces, y, fue preguntándonos, qué importancia  le dábamos a la religión, si pensábamos que aprobaríamos, no recuerdo las respuestas que hubo, ni la mía siquiera, sí que todos respondimos, al menos la mayoría, que esperábamos aprobar, ella nos miró  y dijo, “¿El examen final?”, si claro respondimos, puede que fuera, “Sí, señorita”, ella volvió a preguntar. ¿El final, el Final, Final? Un compañero se adelantó y dijo, Cuántos va haber señorita
Solo uno, que importe solo uno, lo de junio es una evaluación eso es lo de menos, me refiero al que se os hará al final de vuestra vida, él que se nos hará, cuándo Jesús nos pregunte, si hemos vivido como Él, y, con Él. Aquí hizo una pausa, y prosiguió, yo aquí os enseño unos conceptos, pero la religión no es una asignatura; es la vida, en el caso de la religión cristiana, que es la nuestra es la vida, en Cristo, yo trato con la ayuda de Dios, de ayudaros a que sepáis buscarlo, dejaros encontrar, como recibir sus sacramentos, como encontrarlo en la Biblia, que no es un libro de historietas, pero el resto tendréis que hacerlo vosotros, yendo a pasar exámenes parciales muchas veces al confesionario, para que al final si Dios quiere se os conceda Matrícula de honor, y, si no, por lo menos Sobresaliente, pero tampoco hay que alarmarse si estáis en simple aprobado, hay sala de mejora, o recuperación, el purgatorio. Procurar que por vuestra culpa, no se os suspenda, porque solo vosotros seréis los responsables de vuestro infierno no Dios. La religión no es como la geografía o la historia, para tener conocimientos, es para vivir con Dios y frente a Dios, no importa mucho ni poco que sepáis datos, si no que viváis el Evangelio, y, si sabéis muchos datos,  pero vuestra vida es como la de un ateo, sois unos ignorantes, y, no sabéis nada. Santa Teresa dice, “Al final de la jornada, aquel que se salva, sabe, y, él que no, no sabe nada”
No digáis nunca que sois expertos en religión, los únicos expertos en religión son los santos del Cielo, decid pero sobre todo vivirlo, que sois personas que con la ayuda de Dios, se esfuerzan por vivir de acuerdo con su fe, y, por eso se forman día a día, aunque ya tengan 90 años
Salí cambiada de aquella clase, me sentía bien y mal, mal porque había perdido mucho el tiempo, bien porque ya sabía lo debía hacer, me equivocaba un poco, pero eso es otro tema

Pero había descubierto a Jesús vivo, me acababa de hablar por mi profesora, la religión no era un juego, ni una asignatura, era es el encuentro con Dios