sábado, 4 de noviembre de 2017

Cada uno con sus palabras








Cada uno con sus palabras, o su silencio puede ser un infierno para el otro, como dijo Sartre, “el infierno son los otros”
Con las palabras podemos animar al bien, o alentar al mal
Mostrar a Dios como Amor, o mostrar un ídolo de odio
Infundir esperanza o desesperanza
Consolar o hundir
Pero con el silencio
Podemos también  consolar
Compartir el dolor, compadecer
Pero también cuando callamos ante la injusticia
Ser cómplices del mal
Cuando alentamos al mal, cuando mostramos un dios de odio, infundimos desesperanza, estamos siendo el infierno para los demás, los estamos conduciendo, y, sobre todo nos estamos arrojando nosotros en él