lunes, 3 de diciembre de 2018

ser profeta


Ser Profeta

En el bautismo nos nombraron sacerdotes, profetas y reyes

Pero no somos profetas por libre, quien se auto llama profeta no lo es, por mucho que lo diga, somos profetas en medio de un pueblo de profetas, donde cualquiera puede ser elegido por Dios, para ser su altavoz.

El profeta no sabe que lo es, sólo sabe que no puede callarse, aunque le vaya la vida en ello
El hecho de pertenecer a un pueblo profetico, se lo debe a la Iglesia, el tal lo es dentro de La Iglesia, Comunidad, Cuerpo, no por libre y, contra la misma, no confundir profetas con locos

Y, la profecía no es adivinar el futuro,  sino denunciar el Mal con el comportamiento propio y, la Palabra, y, mostrar el bien: es no temer a los poderosos ni a los débiles

Es defender la Justicia de Dios, ser profeta lleva parejo el martirio, caso de Monseñor Romero, San Oscar de América, no de todo el mundo,  pero no siempre el martirio será de sangre.

Si uno se llama profeta, porque lo soñó se le metió en la cabecita, dice o escribe 4 burradas fantásticas, no hace más que el rídiculo.

La Escritura nos pone ejemplos de santos profetas, que no lo sabían, y, por eso lo eran

Eliseo. “¿Es que no hay profetas en Israel, porque vienen a mí”

Elías.. “Señor, han dado muerte a todos tus profetas, sólo yo quedo con vida (no se llama profeta, pues dice los han matado a todos), y, viene por mi vida”

Amos. “No soy profeta ni hijo de profetas, sino criador de ovejas, y, cultivador de hijos”

Juan Bautista. “No soy el Mesías, ni Elías ni el Profeta”

Así respondían estos profetas santos, a todos los que le preguntaban

El profeta no goza con su misión, pero no puede callar porque Dios lo impele a ello, “Me sedujiste Yhv, yo me deje seducir, Tú eras más fuerte que yo, y, me venciste, todos los días me decía no hablare, pero tu Palabra era fuego en mis entrañas” Jeremías

Y, es que el profeta es la voz de Dios

Pero ser profeta no es ser santo, también  lo era Caifás, lo dice el Evangelio.