lunes, 5 de julio de 2021

Poner en el centro La Palabra

 

Poner en el centro La Palabra para dejarnos invadir por Dios, reconciliándonos con Él con nosotros, con el mundo, con la creación.
Poner en el centro La Palabra de Dios, no es un mero leer la Biblia de cuando en cuando, es comerla, es dejar que ella nos devore, es penetrar, mejor dicho dejar que La Ruha divina nos meta en sus entrañas, para que Dios nos invada en cada poro de nuestro ser, y, nos lleve a reconciliarnos con Él porque nos creó para el Amor y la felicidad y la vida, y, optamos por lo contrario
Con nosotros mismos, la Biblia nos muestra del primer al último Libro que todos somos pecadores desde la panza de mamá, que nadie está en el Cielo por sus propios méritos, sino por La Sangre de Jesús, que Dios nos creo a sabiendas, y, que nos ama tanto que nos dio a su Hijo, para salvarnos que sólo nosotros podemos separarnos del, nosotros nadie más, ni todo el infierno junto, esto hará que nos queramos un poco más, que no desesperemos
Veremos también  que aunque le pese a los sin cerebro el concepto madre tierra es bíblica, Dios nos formó de la tierra, y, aprenderemos a admirar la sabiduría de los demás seres creados desde la hormiga, sabiduría que si nos fijamos un poco no es suya, sino de su Creador, y, agradeceremos ser los vice Señores de esos seres que son un Don de Dios, y, por ello, y, no porque lo diga la ONU, AlGore, al que Dios creó viendo un partido Deportivo Celta, ni la Gretha de marras ni porque pensemos se va vengar, cuidaremos y usaremos la naturaleza con amor y respeto, sin maltratar ningún ser, pues Dios nos pedirá cuenta, son su obra, y, somos Vice Señores, El Señor en plenitud de La Creación, El Único hombre que es Dueño de la misma, es Jesús de Nazareth
Veremos como Dios mandó a su Hijo para todos los pueblos, y, no quiere que se pierda nadie, por ello no forzaremos al mundo a ser cristiano, porque sólo lo sería en lo exterior pero daremos testimonio de nuestra Fe en él con nuestra vida, y, poco a poco como la sal,  dejaremos que El Espíritu lo vaya poco a poco transformando.
Y, no tendremos reparo en pedirle perdón, a ese mundo, al que con nuestra mala conducta; a veces obligamos a blasfemar
No hablo de La Iglesia como Institución, ni de ninguna Jerarquía, hablo de las piedras que forman La Iglesia, de tí, que estás leyendo, de mí, del otro.
Para ello, empecemos a devorar La Biblia, sin prisas, Dios no tiene tiempo.