miércoles, 27 de marzo de 2019

Un día todo desaparecerá de nosotros, menos Dios y nosotros


Un día todo desaparecerá de nosotros, menos Dios y nosotros

Todas las personas, todas las cosas que considerábamos importantes, quedaran aquí, no, nos llevaremos nada, en un instante será como si todo hubiese sido un sueño

Solo quedaremos Dios y nosotros

Desnudos completamente ante Dios, pero sin verlo aún pues si lo viésemos estaríamos ya en el Cielo

Unos limpios porque se dejaron lavar con La Sangre del Cordero en los sacramentos, estos de pronto entenderán todo lo que no entendían, y, de nuevo recuperaran lo que dejaron en la tierra, no las cosas materiales que nada son. Sino la creación de Dios que la, verán con los ojos de Dios. Se sentirán desnudos y felices, sin avergonzarse pues serán de nuevo niños. Al mismo tiempo se sentirán vestidos de luz, pues de luz será su cuerpo, y, de pronto comprenderán que están en Dios, y, les parecerá corta la eternidad para adorar, agradecer, alabar, y, pedir por los que están en la tierra

Otros se verán limpios pero no de todo, y, no querrán presentarse asi, ante su Amado, pero tampoco quieren esconderse, comprenderán las veces que se excusaron con un “ eso no es pecado mortal”; y, desearan con toda su alma, haber aprovechado todas las gracias que Dios les dio, comprenderán que necesitan ser lavados a fondo con La Sangre del Cordero, y, ese dolor será como un fuego, sin ser fuego que les duele, pero que al mismo tiempo no cambiarían por el mayor gozo de la tierra, y, sentirán que por si solos nada pueden, pero los de la tierra, los que ya están en el Cielo en unión con Jesús, si pueden hacer, y, les ayudaran  a limpiar las impurezas que quedaron en su cuerpo; desearan  sufrir hasta estar limpios de todo, no porque el Amado los fuese rechazar, sino porque quieren lo mejor para Él, y, así, sentirán están en el Purgatorio, y, bendecirán a Dios como los jóvenes judíos en el horno de Nabucodonosor
Otros por desgracia, se verán desnudos, pero una desnudez horrible, desnudos y sucios, y, se esconderán, darán la vuelta para no ver, para no escuchar la voz de Dios, verán que todo es culpa suya, pero en vez de pedir perdón, maldecirán a su Creador odiaran todo lo creado, se odiaran a si mismos, y, eso será como un fuego horrible oscuro que los abrasara, pero por encima de eso, estará su odio a su Creador, él sentir rabia por no estar en el Cielo, y, al mismo tiempo odiar el haberse podido salvar, solo con un perdón sincero, y, odiaran a sus compañeros, y, así comprenderán que están en el Infierno