miércoles, 27 de marzo de 2019

Sin el Espíritu Santo la Iglesia no existiría

Sin el Espíritu Santo la Iglesia no existiría

Jesús es el Fundador y La Cabeza de La Iglesia, pero sin el Espíritu Santo la Iglesia no existiría, y, no existiría porque sería un cadáver

En Pentecostés La Iglesia eran las 120 personas, reunidas en el cenáculo, tomando 120 como número bíblico, y, como número físico, entre ellos esto si es real estaba María  y los 11, amén de otras mujeres

Estas personas estaban con miedo, con las puertas cerradas, es decir aislados del mundo, por un lado tenían miedo al judaísmo oficial, al sanedrín, a los fariseos, los que Juan y, Lucas llaman los judíos. Pero ellos todos los encerrados en el Cenáculo eran judíos, judíos que habían esperado el Mesías, Mesías que había venido, y, lo habían tratado, lo habían visto crucificado, y, lo habían sentido resucitado, lo habían visto glorificado, ascendido al Cielo, y, ahora estaban solos, los otros, los judíos los matarían por blasfemos si salían a proclamar que el Carpintero muerto en una Cruz,  era el Mesías

Por otro lado tenían al Imperio, con sus dioses, el Imperio por medio de su gobernador Pilatos había condenado a Jesús el Cristo el Mesías a muerte

Jesús les había mandado orar por la promesa del Padre que iban a recibir
No saben de qué se trata, oran, juntos tal vez esperen un milagro el milagro de verse libres de aquello, de que todo haya sido un sueño, y, despertarse en su casa, volver a su pobre vida de antes

De pronto una sacudida, unas lenguas de fuego, y, aquellos hombres abren puertas y ventanas, y, él que 50 días antes había negados a su Maestro a su Rabi, ante una simple criada ahora anuncia El Evangelio, proclama a Jesús Señor y Mesías, les dice que dieron muerte al Justo, al que Dios resucito, y no lo dice a una criada, lo dice a hombres judíos de todas partes del mundo, que habían ido para la fiesta, a los que acusa de ser responsables de la muerte de Jesús, y, lo mismo  hacen los otros

y, de pronto los que oyen cada uno en la lengua de su cultura, en lugar de echarse sobre los que hablan sobre Pedro, sobre los otros 10. Preguntan que han de hacer. Y, Pedro los manda bautizarse, para recibir el perdón, y, aquel día, se suman a aquel grupo de 120 personas 3.000.

Ha tenido lugar la primera audiencia Papal, aunque esto no lo sepa nadie, El Espíritu Santo, como Viento como Lenguas de Fuego, se ha metido dentro, ha hecho  hablar a Pedro y a los otros sin miedo, a los de fuera los ha empujado a la conversión, ahora son uno, La Iglesia acaba de nacer,  ya existía le faltaba el Alma que es el Espíritu Santo, por eso es Santa, su Alma es Santísima, su Cabeza también, los miembros pues hay de todo

Sí el Espíritu Santo no hubiese venido, el grupo se habría disuelto, o los habrían matado, pero no habría Iglesia