domingo, 20 de marzo de 2022

Te doy gracias porque me escuchaste


Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. Salmo
Quien primero pudo decir, puede decir esta oración, con todo derecho, es Jesús, porque aunque parecía que no, el Padre escuchó su oración en el Huerto y en La Cruz, no lo dejó solo, estuvo a su lado, sufriendo con Él, y, no lo dejo en las fauces de la muerte, sino que lo levantó, lo resucitó, lo sentó a su Derecha, le puso el mundo y toda la creación a sus pies. Por eso Jesús le da gracias eternamente. En segundo lugar María, que por Jesús no sólo fue preservada del pecado de origen, sino que fue llena de Gracia, y recibió la Gracia y la Fuerza para ser fiel a Dios, cuando todo llamaba a no serlo, casi a la misma altura José, y, luego todos los que gozan ya en el Cielo, o, se preparan en el Purgatorio, para el mismo, y, en último lugar cada uno de nosotros, porque cuando vencemos la tentación, cuando no somos tentados sobre nuestras fuerzas, cuando reconocemos el mal que hemos hecho, y no desesperamos, y, buscamos el abrazo del Padre, si somos cristianos católicos en la confesión. Todo ello es porque Dios nos salva por Jesús, y, por él con él y en él, escucha la súplica que le decimos, “No, nos dejes caer en la tentación, líbranos del Mal”, sí también cada uno, con Jesús, con María, con José, con La Iglesia podemos repetir. “Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.”, de ser fieles a Dios depende seguir repitiendolo en el Cielo.