viernes, 1 de abril de 2022

María entra como Madre en su propia Redención


María entra como Madre en su propia Redención. 
Yo he sido redimida, pero puedo rechazar la Redención; la rechazo cuando no reconozco a Jesús como mi Señor y Salvador, cuando rechazó los medios puestos por él, rechazo a su Iglesia, rechazo el sometimiento al hombre pecador que quiso como vicario suyo; no observó los mandamientos, mejor me obedezco a mí, obedezco al  mundo
Pero yo no soy causa de que haya Redención, ni puedo evitar la haya para mí, podré rechazarla pero esta ahi
María no, María La Virgen es una criatura redimida, María es hija descendiente de Adan y Eva, a María le correspondía, ser concebida con la mancha de origen, nacer en pecado, nace y es ya concebida llena de gracia, de gracia santificante en plenitud, nace siendo hermana del Verbo, aunque no lo sabé, y, nace así, porque es redimida, porque se le paga la deuda antes de que la contraiga, se la redime, el Verbo que como Dios lo tiene todo presente, le aplica Redención, María es la primera Redimida, no es Corredentora en igualdad, es redimida, corredentora por su colaboración, por su aceptación
Pero la Redención se empieza realizar cuando el Verbo se hace humano, sin dejar de ser El Verbo, y, llega a su cima en La Cruz, porque culminar hasta la Parusía total no acaba, es decir La Redención empieza cuando Jesús empieza en su humanidad a existir como niño cigoto, y, esto es posible porque María, acepta ser su Madre, acepta el Anuncio de Gabriel, cuando María empieza a ser Madre que es cuando por la acción creadora del Paraclipto concibe de modo virginal la naturaleza humana, que es asumida por el Verbo, ahi empieza la Redención, Redención que llegará su apogeo en La Cruz, pero que empieza ahi, sin eso, no hay Redención, y, la primera beneficiada es ella, que ya es por eso llena de gracia. Luego venimos los demás
Sí María hubiese rechazado el Anuncio de Gabriel, no habría habido redención, para nadie, tampoco para María
Dios la hizo su obra maestra, sabía no lo iba rechazar,  pero Ella aceptó libremente, sin saberlo todo, solo fiandose de su Dios, así fue causa de salvación para todos
Por eso no es lo mismo La Santísima Virgen que Santa Catalina, sin Santa Catalina, la Redención seguiría igual, sin María de Nazaret no.