viernes, 26 de julio de 2019

No llamar dios, a lo que hacemos nosotros, a la obra de nuestras manos


No llamar dios, a lo que hacemos nosotros, a la obra de nuestras manos

No se trata de no fabricar dioses de arcilla, sino de no hacer un absoluto de las cosas que hacemos que no tienen por qué ser sólo materiales, pueden ser de cualquier tipo, ideas, escritos, es decir ponernos nosotros en primer lugar

Valorar nuestra actividad por encima de todo

Pensar que lo que hacemos en el campo que sea, pero sobre todo en terreno de apostolado, es lo único que se puede hacer

Que es lo que nos sostiene, lo que nos salva, y, encerrarnos de tal modo en ello, que lo hagamos sin darnos cuenta un dios

Pensar que nadie más que nosotros, que tú, que yo, podrá llevar aquello acabo

Que sin aquello, no podemos vivir

Es decir adorarlo, pues lo estamos haciendo principio y fin de lo que hacemos y somos, y, principio y fin, sólo es Dios

No se trata de no valorar, y, de no  hacer todo lo bien que podamos lo que debemos hacer en todos los campos, pero sin agobios, si hay que cambiar se cambia, si hay que dejar se deja, si otros nos sustituyen benditos sean. Como decía el Cardenal Van Thuan,  hay que dejar cuando, es preciso las cosas de Dios por el Dios de las cosas

Y, siempre, siempre confiar en Dios