miércoles, 25 de julio de 2018

José ante el embarazo de María


Ante el embarazo de María, José duda, no porque vea milagro, ni pecado, al menos pecado de María, sino porque ve un hijo que no viene de él. Por eso quiere irse sin juzgar.

Hace mucho que no me gustan los devocionarios, ni los que hacen de santos ídolos, o santos que no mamaban los viernes del pecho de su madre.

Y, por eso,  rechazo a los que poniendo a San José, a la altura de Dios Padre, le dan una sabiduría y dones que no tuvo, porque fue, es un hombre santo, pero un hombre

José sabía que de su familia podía salir el Mesías, y, de otros cientos, pues “hijo de David”, debía ser, como llamarse García

Por eso, el no duda, en abandonar a su Esposa, ante el embarazo, porque se crea indigno, y, vea un milagro, no tenía porque, y, hasta hubiera sido soberbia el haberlo pensado, pero tampoco se pone a ver pecado, al menos pecado en María, que podía haber sido víctima de un acto violento

Él lo que ve, es una criatura inocente que viene en camino, que vive ya en María, por eso, opta por irse, dejar a Maria, pasar como el mal esposo que abandona a la esposa encinta, pues si la denunciaba, María y el bebé morirían asesinados

José, mi San José que es más guapo que las pesetas, Santazo protector de todo, protegió la vida de un bebito no nacido, y de su mamá, por eso Dios le revelo por el Ángel quien era el Niño, El Redentor el Mesías de Israel, concebido por la acción del Espíritu Santo, Hijo de Dios y de María Esposa de José, y, como María no concibió de otro hombre, hijo también de José, aunque no compartan genes, que no son nada