sábado, 7 de marzo de 2015

Cántaro de la samaritana


En el relato de la samaritana, hay un hecho desconcertante, se presenta esta mujer, que va buscar agua, pero después se nos dice, que dejo el cántaro y, se fue

A simple vista, no tiene sentido,  por qué deja el cántaro, si había ido a buscar agua; y, volviendo a leer desde el principio, hallamos la respuesta, la mujer deja el cántaro, porque ya no le sirve, ese cántaro de arcilla,  sólo era capaz de llevar una cantidad de agua, que se acababa, agua  que sólo saciaba y, por poco tiempo, su sed material

Ella, ahora ha encontrado un manantial de agua, que brota en su interior, un Agua, que calma su sed, y, que hace, que nunca más tenga sed

Pero no se ha de ver en el cántaro, sólo un cántaro,  es y, simboliza mucho más, es su vida errada, pero buscando la Verdad, buscando un agua que la saciara

Es su religión, su fe antigua, que ya no le vale, porque ha descubierto, que no llena, que no calma la sed, es decir es su vida anterior a la conversión, a su encuentro con Jesús

Ahora es una criatura nueva, ahora sabe, que Dios no mora en un lugar determinado, y, que sólo allí, se le puede adorar como si fuera un ídolo, muy al contrario sabe que debe ser adorado, en espíritu y verdad, ahora es una criatura nueva, una mujer nueva, y, para esa Agua, que pronto manará del costado herido de Jesús, para esa agua, que es la Gracia,  no vale el cántaro viejo, no vale la vieja vida de samaritana, es preciso el Cántaro nuevo que es su corazón, su alma, su vida como cristiana


Y,  cada uno, tenemos que tener coraje para dejar el viejo cántaro,  y, dejarnos llenar por la Gracia de Dios