jueves, 24 de septiembre de 2026

Septiembre mes de la Biblia, día 24º

 

Septiembre mes de la Biblia, día 24º

Hemos llegado al día 24º, del mes dedicado en especial a la Sagrada Biblia.

Hoy he escogido la 1ª lectura de la Misa, que está tomada del Eclesiastés

¡Vanidad de vanidades! –dice Qohélet–. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, pero la tierra siempre permanece. 

Sale el sol, se pone el sol, se afana por llegar a su puesto, y de allí vuelve a salir. Sopla hacia el sur, gira al norte, gira que te gira el viento, y vuelve el viento a girar.

 Todos los ríos se encaminan al mar, y el mar nunca se llena; pero siempre se encaminan los ríos al mismo sitio. 

Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol. 

De algunas cosas se dice: «Mira, esto es nuevo». Sin embargo, ya sucedió en otros tiempos, mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos, y lo mismo pasará con los que vengan: sus sucesores no se acordarán de ellos. Eccl 1, 2-11

Una lectura superficial, nos llevaría a pensar que es un texto pesimista,, incluso que su autor humano, no debía de creer mucho en Dios, también y esto sí, podemos hacerlo es reconocer que nosotros los humanos del Siglo XXI, si hemos conocido cosas que los antiguos no vieron, ni soñaron. Y, la mayoría son buenas.

Lo que dice el resto del texto es verdad hoy. ¿Y, donde esta la enseñanza, en que sí no tenemos el corazón en Dios, sí no actuamos como Jesús y con Jesús, somos como el burro de la noria, peor como los caballitos del “Tío Vivo, o sea del carrusel”, todo lo que hacemos es en vano. Moriremos y, nadie se acordará de nosotros, y, aunque lo hagan si optamos por el Infierno de qué nos vale

Pero si avanzamos por la vida, con Jesús, sí lo elegimos a él. Aunque ni tumba tengamos en el Cielo, nos partiremos de la risa.

Por otro lado, nuestro amigo Lucas, nos invita a un pequeño con viaje, con Pablo y, Silas

Aquí conocemos a Lidia, la vendedora de purpura, posiblemente fabricante de la misma, una mujer por lo tanto acaudalada. Pablo y Silas, la encuentran junto a un rio, donde se reunían para la oración. Lo que indica que no tenían Sinagoga.

Lidia los invita a su casa, y eso ya nos dice que no era una joven soltera, pues tendría que hacer la invitación el padre o tutor, no era casada, pues la tendría que hacer el esposo, no era una viuda joven, la tendría que hacer la familia del esposo muerto

Así pues Lidia, sería o bien una mujer soltera mayor, una mujer divorciada, o una viuda que no tuviese hombres, que mandasen sobre ella, a lo mejor era una abuelita.

El caso es que Pablo y Silas, aceptan y se hospedan en casa de esta mujer, allí dejará Pablo una de sus Comunidades o Iglesias. Pero lo relevante para mí, es que dice que se bautizo Lidia con todos los suyos. Y, me parece que además de los siervos y criados,, está diciendo que también se bautizaron los niños. Claro que a lo mejor no había niños

Pero vamos con la segunda persona que vamos a conocer

Pablo y Silas, son denunciados por predicar doctrinas extrañas, para los habitantes de Tiatira, al menos eso dicen los denunciantes, que alegan que ellos son romanos, y no pueden creer esas coas.

Así que Pablo y Silas, son detenidos, flagelados, y, metidos en una mazmorra, encadenados y los pies puestos en el cepo. Los dos juntos se ponen a cantar y entonar himnos y ´salmos a Dios, entonces la celda se ilumina, y les caen las cadenas. 

El carcelero al escuchar el ruido, piensa que se han escapado, y toma la espada para darse muerte. Pero Pablo y Silas, le gritan que no se haga daño, que están bien.

Aquí nos están dando una lección practica de amor al prójimo, en un prójimo que era un poco enemigo, tal vez no faltaría hoy gente incluso cristiana que dijera, “que se mate sí quiere, ese adorador de Júpiter”, pero Pablo y Silas, eran cristianos de verdad, el carcelero, empieza a ser instruído en la fe cristiana, a Lucas le encanta la rapidez y la sintesis, y da la impresión, de que todo sucedió en un instante, pero si leemos despacio vemos que no, los presos salieron de la cárcel, fueron a casa del carcelero, y allí lo bautizaron a él, y a toda su familia, y aquí si había niños, porque era un hombre joven, y si solo se hubiera bautizado él y su esposa lo diría, y si fuera un oficial soltero que viviese con sus padres, podría a los padres primero.

Después del bautismo celebraron una comida

Tenemos una enseñanza más. Tanto Silas, como Pablo, ponen una caja contra las autoridades del pueblo, por haberse atrevido a encarcelarlos, y, azotarlos sin juicio previo, siendo ellos ciudadanos romanos. Esto a la gentucilla aquella, le dio miedo, y se disculparon

Pablo y Silas nos enseñan

Hay que estar dispuestos a sufrir por dar testimonio de Jesús

Hay que amar a todos

Pero nunca podemos renegar de los derechos que tenemos, no solo los naturales recibidos de Dios, si no los sociales que tenemos por ser miembros de un país, una Comunidad etc. Él que ha cometido la injusticia debe saberlo

Este episodio del Libro de Hechos lo tenemos en Hechos 16, 11-42