Un hombre judío y una mujer samaritana
Sus pueblos se odiaban
Tenían motivos para ello
Los judios se creían y era verdad, los elegidos de Dios
Los judíos pensaban que solo en su Templo de Jerusalén se adoraba a Dios como es debido
Los samaritanos se habían hecho su propio Templo en el monte de Gorazaín
Los judíos lo habían destruído, asi que adoraban a Dios el mismo Dios que los judíos en Gorazain
Un buen judío, no hablaría jamás con un samaritano
Un buen samaritano no hablaría jamás con un judío
Un hombre judío, y por ende rabino, no hablaba a solas con una mujer; es decir sin estar en presencia de otros hombres de la familia de la mujer, esposo, padre, abuelo, con una samaritana de ningún modo
Los samaritanos habían llegado a tener más de cinco dioses, y aún entonces aplicaban al Dios de Israel, cosas de los viejos dioses
Un judío jamás pediría ayuda a un samaritano
Un samaritano nunca ayudaría ni hablaría con un judío
Pero aquel hombre judío, de oficio carpintero, hijo de un tal José, también carpintero, aquel día cansado se sento junto al pozo de Sicar en Samaría, y pidió agua a una samaritan,, y los dos se pusieron a hablar
de pozos que no se secan
De Agua que sacia hasta la vida eterna, para siempre, siempre
De esposos que no lo son
De cómo adorar a Dios
De que la Salvación, viene de los judíos
De que aquel joven que estaba cargandose todas las leyes sociales, era el Mesías, que tanto judíos como samaritanos esperaban
Por la mujer todos lo acogieron
Cuando llegaron los suyos, se extrañaron de verlo hablando con una mujer
Se extrañaron más de que no quisiera comer, y pensaron alguién le habría llevado
Él les dijo que su comida era
“Hacer lo que su Papí quería”
Su Papí era según decía él, el Dios de Israel, y no en sentido metafórico, ni adoptivo.
Claro que vaya usted a saber
La mujer samaritana, volvió a su casa, sin cantaros, su corazón iba lleno de Agua que no se acaba
Lo que más extrañaba a sus vecinas, era oírle decir, que por fin había encontrado a su Esposo
Aunque a Juan se le olvidó contarlo
Ahora.
Qué debería haber hecho el hombre es decir Jesús
Y la samaritana
Aquí hay defensa de la dignidad e igualdad de la mujer
del dialogo ecumenico
y hasta del diálogo interreligioso
Claro que solo sí Jesús es quien dice ser
Sí es lo que piensan sus enemigos y oponentes entonces no
Yo sé que es Quien dice
¿Y, tú qué piensas?