Septiembre mes de la Biblia 5⁰ día
Hoy sábado fiesta de Teresa de Calcuta, es el 5⁰ día del mes dedicado a las Sagradas Escrituras
Empiezo con algunas cosillas
Él Salmo 146, por cierto un Salmo bellísimo, nos enseña que es una tontería de las grandes confiar en los poderosos y dejar por ellos al Señor; porque los poderosos se mueren. El Señor vive eternamente.
En el Ev. Según Juan, nos encontramos con otro Juan el Bautista. Quien nos deja bien claro que solo Jesús, arranca el pecado, lo sabe porque vio como el Espíritu Santo, se posaba sobre él como una "paloma", por ello afirma, "Que Jesús es el Hijo de Dios
Lo puedes leer si te interesa en Un 1, 29-35
En el libro de Tobías, que nos recibe con una depresión aunque la palabra "depresión" no aparezca por ese nombre
Nuestro buen amigo está harto de la vida
Y, qué hace pues va hablar con Dios, con el Dios de Israel, le patalea un poco, como debe ser.
Aunque la oración no es cristiana, por razones obvias puede ser asumida por cualquier cristiano
Tobías nos enseña que en lugar de caer en la desesperación y tomar ideas sin retorno. Lo sensato es ir al Señor
Te la pongo entera.
Oración de Tobías
Justo eres Señor, y justas todas tus obras
Todos tus caminos son misericordia y verdad
Juzgas siempre según verdad y justicia
Muéstrame a mi y para en mi tus ojos
No me castigues por mis pecados, ni por mis ignorancias, ni por las que mis padres cometieron contra Ti
Porque ellos desobedecieron tus preceptos, Tú nos has entregado en botín al cautiverio y a la muerte
Objeto de escarnio de todas las naciones entre las que hemos sido dispersados
Muchos son tus juicios y verdaderos para que vayas a tomar venganza, por mis
y los de mis padres; porque ni cumplimos tus preceptos ni caminamos sinceramente delante de Ti
Ea pues haz conmigo según tú beneplácito quitame el aliento de vida; para que muera y me convierta en polvo; porque prefiero morir a vivir pues he oído ultrajes mentirosos y una gran tristeza se ha apoderado de mi
Haz que yo sea liberado de esta angustia para ir al eterno lugar
No apartes tú rostro de mi. Tob. 3, 2-7