Mis panaderos
Los panaderos de mi infancia, adolescencia juventud y, madurez en mi ciudad de La Coruña
La primera es la señora Elisa, lleva tiempo en el Cielo, venía en su burro desde Carballo un pueblo de la provincia, con un pan riquísimo, el pan de Carballo, y, empanadas, bizcochos, roscas. Era una mujer buena humilde que pesaba con romana, nunca se equivocaba al hechar las cuentas aunque no supiera leer ni escribir
Después hasta hace muy poco el horno de Sanjurjo, una tahona familiar que elaboraba un pan, y, unas empanadas que no tenían rival
Además te cocían la empanada si se la llevabas de casa, o la hacian con los ingredientes que les llevaras.
Pero eso con ser mucho era poco, vivían sobre todo Lucía la dueña, el amor al prójimo de forma callada
No consentía comentarios racistas ni xenofobos, si un pobre le pedía pan, no le daba pan duro, sino el mismo que estaba vendiendo
En una ocasión una persona tuvo el descaro de decir le, que bien le valía el duro
Lucia se limitó a recordar le que ella lo quería fresco, recién horneado
A lo que la mujer replicó que ella lo pagaba
Y, Lucia se limitó a contestar
Tú lo pagas, y, el que acabo de dar también Lo paga.
Por supuesto había más hornos, más puestos de pan.
Pero estos que he recordado formaban parte de la familia.