Sal y Luz Reflexión personal Domingo 5⁰ T.O
Jesús nos manda ser, “Sal”, y, ser “Luz”
La sal entonces era un elemento imprescindible para conservar los alimentos, hoy también. Además de para resaltar el sabor de los alimentos
La sal nunca es alabada por si misma.
No se dice
“Que buena está la sal de este asado” Si no, “El asado riquísimo, con el punto justo de sal”
Pero sí, se nombra a la sal, salvo para quejarse, ya sea por exceso o escasez
*Está tortilla es intragable es puro salitre, sólo sabe a sal”
“Está comida está sosa, no sabe a nada, le falta sal”
De cualquier ingrediente echado a la comida, quedan vestigios, la sal solo deja su sabor, que lo que hace es ayudar al sabor de los alimentos
La sal, la hermana sal, diría el Poverello de Asís, es humilde
Y, eso es lo que Jesús nos manda a los cristianos, ser Sal del mundo, viviendo en medio de la sociedad como cristianos, sin alharacas, sin exigir derechos, sin querer obligar a ser cristiano a todo el mundo. Simplemente haciendo que el mundo sea cada vez más humano, primer paso para ser cristiano.
Lo otro que nos manda Jesús, es ser luz. Teniendo en cuenta
“Que Luz, sólo es Él. Nosotros solo podemos ser transmisores de La Luz, que es Jesús. Como la luna, transmite la luz del sol”
Y, esto mediante las buenas obras, es decir haciendo el bien
Pero ojo, la Luz de las lámparas es necesaria para poder ver, pero si la luz de la lámpara es demasiado potente deslumbra, ciega
Tampoco vale para nada la mejor lámpara, sí no está conectada a la corriente eléctrica
Y, de un modo parecido al ejemplo de la sal, la luz, tampoco tiene el objetivo de “lucirse”, de que se hablé de ella, si no que se vean los objetos
Que se vea el camino
Si queremos iluminar con la Luz de Jesús, tenemos que estar unidos a él
Hay otro punto
“No, nos dice, “Que hagamos el bien, para que vean que buenos somos, y, todo el mundo nos alabe”
Dice
“Para que viendo vuestras buenas obras, glorifiquen al Padre, que está en los Cielos”
Es decir a nosotros, no, nos tienen que ver, lo que tienen que ver, que sentir es el acto de justicia, porque así, los favorecidos o iluminados, darán gracias a Dios, lo alabarán, aunque lo hagan a veces de modo muy imperfecto
No podemos olvidar que, Quien obra es Dios, nosotros, sólo somos sus instrumentos
Jesús prohibía a los beneficiados por sus milagros, contarlo. Pero si entre los suyos, hablar de la Misericordia que Dios había tenido con ellos. Jesús buscaba la Gloria del Padre, no su lucimiento como taumaturgo