domingo, 8 de marzo de 2026

Un hombre judío y una mujer samaritana

 Un hombre judío y una mujer samaritana

Sus pueblos se odiaban

Tenían motivos para ello

Los judios se creían y era verdad, los elegidos de Dios

Los judíos pensaban que solo en su Templo de Jerusalén se adoraba a Dios como es debido

Los samaritanos se habían hecho su propio Templo en el monte de Gorazaín

Los judíos lo habían destruído, asi que adoraban a Dios el mismo Dios que los judíos en Gorazain

Un buen judío, no hablaría jamás con un samaritano

Un buen samaritano no hablaría jamás con un judío

Un hombre judío, y por ende rabino, no hablaba a solas con una mujer; es decir sin estar en presencia de otros hombres de la familia de la mujer, esposo, padre, abuelo, con una samaritana de ningún modo

Los samaritanos habían llegado a tener más de cinco dioses, y aún entonces aplicaban al Dios de Israel, cosas de los viejos dioses

Un judío jamás pediría ayuda a un samaritano

Un samaritano nunca ayudaría ni hablaría con un judío

Pero aquel hombre judío, de oficio carpintero, hijo de un tal José, también carpintero, aquel día cansado se sento junto al pozo de Sicar en Samaría, y pidió agua a una samaritan,, y los dos se pusieron a hablar

de pozos que no se secan

De Agua que sacia hasta la vida eterna, para siempre, siempre

De esposos que no lo son

De cómo adorar a Dios

De que la Salvación, viene de los judíos

De que aquel joven que estaba cargandose todas las leyes sociales, era el Mesías, que tanto judíos como samaritanos esperaban

Por la mujer todos lo acogieron

Cuando llegaron los suyos, se extrañaron de verlo hablando con una mujer

Se extrañaron más de que no quisiera comer, y pensaron alguién le habría llevado

Él les dijo que su comida era

“Hacer lo que su Papí quería”

Su Papí era según decía él, el Dios de Israel, y no en sentido metafórico, ni adoptivo.

Claro que vaya usted a saber

La mujer samaritana, volvió a su casa, sin cantaros, su corazón iba lleno de Agua que no se acaba

Lo que más extrañaba a sus vecinas, era oírle decir, que por fin había encontrado a su Esposo

Aunque a Juan se le olvidó contarlo

Ahora. 

Qué debería haber hecho el hombre es decir Jesús

Y la samaritana

Aquí hay defensa de la dignidad e igualdad de la mujer

del dialogo ecumenico

y hasta del diálogo interreligioso

Claro que solo sí Jesús es quien dice ser

Sí es lo que piensan sus enemigos y oponentes entonces no 

Yo sé que es Quien dice 

¿Y, tú qué piensas?