María acogiendo al Verbo, transmitiendo le, la vida humana es ejemplo para todos en especial para las mujeres.
María de Nazaret. Acogió libremente el Mensaje del Arcangel Gabriel. Sin pedir consejo, sin entenderlo completamente era una muchachita judía, ella no conocía La Trinidad
Supo que Gabriel le hablaba de la concepción del Mesías, dejando en suspenso el modo ordinario de concebir, modo sagrado pues lo inventó el mismo Dios. Lo de Jesús es la excepción que confirma la regla
María sabe lo peligroso que es aparecer encinta, cuando no convive aún con su esposo, y, este puede jurar que no no tuvo nada que ver
María sabe que el castigo es la muerte
Pero confía en Yhv, si la idea es suya y lo es, no la va dejar sola
María no le dice a Gabriel que espere, mientras ella va preguntar pareceres, pedir consejo y hasta permiso a sus padres, a su rabino, a José.
Tampoco pregunta qué beneficios va recibir ella, no pregunta qué le dará Dios a cambio, como le pagará el favor que le hace
Abraham un día preguntó al Señor, que le daría por su obediencia
María no
Un día Pedro en nombre de los 12, preguntó a Jesús que les iba dar por seguir lo.
Todos de forma indirecta o directa lo hemos dicho alguna vez
María no. Ella sabe que es propiedad de Dios, y, se pone a su disposición sin pedir nada, porque un esclavo no tenía derechos
Y, así acoge al Verbo en sus entrañas. Le transmite la vida humana, la naturaleza humana
Por eso es modelo perfecto para todos y de un modo especial para las mujeres que se encuentran con un embarazo no deseado, pero cuya criatura es creación de Dios. Que les pide, lo acojan y lo den a luz, convirtiéndose en cierto modo en “madres del hijo de Dios”
Pues si Jesús dice que lo hecho a otro es hecho a él mismo. Cuando una madre acepta no abortar al hijo que viene mal, o que viene en momento de dolor o pobreza, o es fruto de una violación. Lo sepa o no, está aceptando parir a Jesús
Y, fuera de las madres, cuando aceptamos la Voluntad de Dios, cuando le dejamos que nos cambie la vida
Nos hacemos madres y hermanos de Cristo