Domingo 2⁰ Reflexión personal
¿ Sí Abram no hubiera obedecido?
Sí se hubiera quedado en su casa, su tierra. En apariencia no habría pasado nada, un día Abram moriría como todos
Pero de él nunca nacería el bendito Pueblo judío, no confundir con el Estado de Israel.
Y, al no existir el Pueblo de Israel, nunca existiría Santa María, y sin María no hay Jesús sólo hay Infierno.
Abram aquel día al Padre al obedecer a Yhv, empezó a balbucir El Fiat de María
De nuestra obediencia a Dios, depende mucho.
Uno de los versículos del Salmo recitado y orado hoy, en la liturgia dice:
“ Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su Misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre “
Los ojos de Dios están puestos en nosotros, Dios está pendiente y cuidando de cada uno de fieles e infieles, de los que esperamos en su Misericordia, y de los infelices que solo esperan la compasión humana
Para liberarnos no de la muerte física, sino de la Muerte eterna, para reanimarnos, es decir volver a darnos vida en “tiempo de hambre”, no de hambre física ni de alimentos físicos.
Sino de darnos vida eterna con su propia Persona, de nutrirnos con su Palabra, a veces con su recuerdo, cuando sentimos que la vida nos aplasta.
Decía el Papa Francisco que Santo o devoción que no lleva a Cristo, no vale para nada.
Las mediaciones no son fines
El Padre no manda escuchar a Moisés ni a Elías, manda escuchar a Jesús
Las apariciones marianas no salvan, si no, nos llevan a Jesús, son una pérdida de tiempo, la devoción, y cariño culto de veneración o dulía al Santo X, si no lleva a Jesús, y nos deja en el Santo no vale para nada y es estúpida e idolátrica
Sólo Jesús salva,
Sólo Jesús lleva al Padre
Sólo Jesús es Camino y meta.
Jesús basta, pero hay que escucharlo, es decir obedecerlo.
Sí no estaremos haciendo un “ídolo”, también de Jesús.