lunes, 5 de julio de 2021

Dios es Justo

 

Dios es justo, porque tiene poder y por eso perdona. 
Dios perdona, busca siempre al pecador es decir a todos, para perdonarle, y, se  ofrece el mismo, en su Hijo por nosotros, Dice un Salmo, " Si llevas cuenta de los pecados, quién podrá resistir"
En efecto si la mirada de Dios sobre nosotros fuese con lupa, como la de algunos visionarios, nos aplastaría el peso de la culpa
El salmista al que guía el Espíritu dice, en el mismo salmo
"Más de Tí, procede el perdón y así infundes respeto", Tal vez a primera vista, uno pudiera pensar que lo que lleva al respeto al temor reverencial es lo contrario, la venganza, pero es falso, lo contrario lleva a la negación, al odio, y, a la desesperación
Sí yo ofendo a un amigo, o si le estropeo algo suyo que me presto, y, ese amigo me denuncia, me exige daños, y, perjuicios hasta ahi llego la amistad, incluso es posible que no me importe volver a pedirle un favor, si le estropeo algo lo pago y listo
Pero si el amigo no sólo me perdona, sino que es él quien me llama, me busca para reconciliarse, si le estropee o dañe algo, él mismo lo arregla o lo compra de nuevo y, hasta me lo ofrece, si tengo una poca de vergüenza, cuidaré mucho de volverlo a dañar
Con Dios pasa igual ante un Dios que nos busca para perdonarnos, que nos da a su Hijo, el  temor al pecado se acrecienta, porque hay que ser lo que somos  miserables para pagarle así
Y. Dios perdona, nos perdona porque es Justo, en Dios todo es Unidad, no es más Justo que Misericordia,  es todo Uno, y, La Justicia y la Misericordia en Él son lo mismo, Dios nos creo a sabiendas de lo que somos, y, de lo que íbamos a hacer no se llamó a engaño, si no tuviera en cuenta nuestra debilidad, los pecados que ya sabía íbamos a cometer  y nos juzgará, como si le hubiésemos salido rana, no sería justo, de no ser justo, no sería bueno, y, de no ser bueno, no habría llamado al ser, a unos seres que no precisa para nada,

Por lo tanto su Justicia, lo mueve a buscarnos para perdonarnos, y su Poder, porque si tuviese otro por encima del, a lo mejor el otro no le dejaba, pero nadie hay por encima, es Único.
Pero no pensemos que esto significa que podemos hacer de la capa un sayo, El Padre nos regaló a su Hijo, Jesús, y nosotros reconocemos a Jesús como Señor, haciendo lo que Él quiere, es decir obedeciendo al Padre
Dios nos busca para perdonarnos, pero aceptar el perdón no es un mero decir, y, seguir en lo mismo es luchar contra el mismo y cambiar, de lo contrario el pecado se encallece, si con la vida decimos No a Dios, y Sí al Infierno, acabaremos en Él, precisamente por lo mismo expuesto arriba, Dios como Justo, no puede ir contra nuestra libertad que nos dio el mismo, ni puede como Misericordia y Amor, obligar a estar frente a Él a quienes con su vida, le han dicho que no.
Dios nos pone fácil la salvación, no la hagamos nosotros difíciles por imbéciles


sábado, 3 de julio de 2021

Tomás habla de su encuentro con el Resucitado

 

Tomás habla de su encuentro con El Resucitado.
Shalom amigos, mi nombre es Tomás, soy discípulo de Jesús, yo tengo un gran cariño por Jesús, estaba convencido de que Él era el Libertador de Israel, eso sí, sólo de Israel, y, a mi estilo, bueno al de mis amigos y compañeros también.
Cuando en la Cena pascual, nos dijo que ya sabíamos el camino para ir a dónde Él iba; yo le dije, que ni siquiera sabíamos a donde iba. 
Fue entonces cuando me dio, nos dió una respuesta que no entendí, “ Yo soy el Camino, La Verdad y La Vida, nadie va al Padre sino por mí”
No pregunte más, aunque os confieso que no había entendido nada, luego cuando fue detenido “el Huerto de Getsemani”; escape, como hicieron todos, ni siquiera ví su crucifixión de lejos, me enteré por lo que me contaron.
Su muerte derribo mi mundo, era un mazazo, no es que pensaramos que había sido una muerte injusta, que Dios la iba vengar; no, yo soy judío, y, pensaba como judío, con los Libros de La Ley, de la Thora, que para nosotros eran Palabra de Dios, y, allí en el Levítico, se decía bien claro. “Maldito quien cuelga del madero”, si Jesús hubiera muerto como Juan, decapitado, tal vez si, pudiésemos pensar, que su muerte era una injusticia, que Dios lo iba vengar, pero así no.
Sí ya era duro pensar que Dios, fuese dejar que su Ungido fuese muerto, cuando dice La Escritura que el Mesías, permanece para siempre; ante una muerte en Cruz, en la que salvo un eclipse y un pequeño temblor todos fenómenos naturales, Dios no había que supiesemos hecho nada
Habíams seguido a un blasfemo, a un loco.  Pero entonces. ¿Por qué nos sentíamos mal por haberlo dejado solo?
El tercer día de su muerte, vinieron las mujeres que habían ido al sepulcro, diciendo que no estaba el cuerpo, y que unos Ángeles, les habían dicho que estaba vivo, que le habían llamado “El viviente” es decir “Él que vive”; ese es otro de los Nombres que damos a Dios, reprendimos a las mujeres, diciéndoles que no usaran ese nombre sagrado para referirse a Jesús.
Tanto yo, como mis compañeros no teníamos duda alguna que su cadáver había sido robado.
Pero el primer día de la mañana siguiente,  al llegar al Cenáculo, donde mis amigos estaban encerrados, yo había salido a caminar un poco, me abrieron con mucho miedo, y me contaron que había estado allí, que había comido con ellos.
No dude un instante, se les había colado algún sinvergüenza, les pedí, no abrieran sin la contraseña. Juan me dijo, que no habían abierto, las puertas estaban cerradas, y, había entrado igual, les había mostrado las heridas

Vale, respondí, Vale lo habéis soñado
“No, soñamos nada, además como íbamos a soñar todos los mismo, y, el pez, el pan con miel, también soñó, porque hay menos”.  Dijo Simón
No lo sé, lo que sé es que los muertos no van de visita, ni comen, ni hablan, está muerto, y, a todos nos gustaría que no fuera así
Entonces se acerco María, la madre de Jesús
“Tomás, tan poca fe, tienes en el Dios de Israel, no crees que tenga poder de resucitar a su Hijo, yo si la tengo, y, sé que mi Hijo ha estado aquí”
Por ser la madre que ya bastante dolor tenía, no le conteste, pero me dieron ganas de decirle, que su hijo, no era hijo de Dios, que había sido un pobre loco, o blasfemo; en lugar de eso dije
Voy a daros la razón, con una condición, si yo también lo veo, pero no de cualquier modo, si veo las llagas de sus manos, y, puedo comprobar el ahujero de los clavos con mis dedos, si veo la herida que la lanza hizo en su costado, y, puedo con mis mano, comprobar la profundidad de la herida, entonces creere.

Me miraron como a un blasfemo, y, salvo María la madre, los demás ni me hablaron el resto del día
Pasó una semana, y, llego de nuevo el Primer día, estábamos con las puertas cerradas, entonces todo se vistió de Luz, de una Luz cegadora, en medio de aquella Luz, estaba el Maestro, me hizo señas que fuese hacía Él, fui temblando, entonces con su sonrisa pícara, me dijo
Bien Tomás, aquí me tienes, mira aquí están mis manos, puedes con tu dedo comprobar el ahujero que dejaron los clavos, ves la herida de mi costado, puedes comprobarlo con tus manos
Yo caí de rodillas, y, exclame, “Señor mío y Dios mío”, no toque sus heridas, cómo podría yo, tocar al Dios de Israel, que tenía ante mi, yo ante mis ojos veía a un hombre, pero en mi corazón sabía que estaba ante Dios

El Señor me levantó, y me dijo. “Tomás crees porque me has visto, benditos los que creen sin verme”
No me parecieron mal sus palabras, es cierto no había creído en su Resurrección en que era El Hijo de Dios, hasta que lo ví, resucitado, pero también yo era bienaventurado, pues veía a un hombre y confesaba a Dios
Jesús nos dio el poder de perdonar pecados, poder que no dió a su madre.
Tras recibir el Espíritu Santo, días más tarde, bueno, ya lo habíamos recibido en las visitas de Jesús, nos fuimos por el mundo, a mí me toco evangelizar La India, donde sufrí martirio, no me importo, desde que ví al Señor Resucitado, sé que la muerte no existe, sólo existe La Resurrección salvo que uno no quiera, y rechace a Jesús, no creo exista gente tan tonta
Antes de despedirme os quiero recordar unas cosas
Es inútil cerrar las Puertas al Señor entra igual
Vosotros también comeis y bebéis con Él lo hacéis cada vez que tenéis una comida de amigos, de hermanos
Cada vez que coméis con un pobre, o le dais de comer
Y, sobre todo, en cada Eucaristía
Otra cosa, a Jesús se le encuentra en La Iglesia, yo me encontré con Él en la Iglesia, que entonces sólo éramos unos pocos hombres y mujeres, no lo busquéis fuera, porque él que encontréis será una falsedad

Por último, todos los que estábamos allí éramos pecadores y cobardes, la única sin pecado y valiente, era María su mamá, y, sin embargo el poder de perdonar los pecados, no se lo dío a Ella, nos lo dió a los 11, a los pecadores cobardes, eso ahora sigue en pie.

Bueno, espero que digáis sí a Jesús, y, que nos veamos en El Cielo
Tomás vuestro amigo







Juan habla del Encuentro con el Resucitado


Juan habla de su encuentro con el Resucitado
Shalom, me llamó Juan, representó al amor, soy discípulo de Jesús, y, no, no me tomeis por valiente, es cierto que fui el único que estuvo al pie de La Cruz, pero fue porque cuando iba huyendo María, la Madre me encontró, y, literalmente me agarró de una oreja, y, me obligo a ir con ella
Lo mismo que mis compañeros, yo tampoco esperaba que Jesús resucitará, y, cuando María la de Magdala, vino a decirnos que habían robado el cuerpo, que no estaba en la tumba, nos lo dijo a Pedro y, a mí. 
Decidimos ir a comprobarlo, fuimos los dos, yo llegué antes, y, espere por Pedro, no, no esperé porque fuese un niño bien educado que espera por los mayores
Espere, porque El Espíritu me hizo esperar, Pedro era el primero de nosotros, por voluntad de Jesús, por tanto no podía entrar sin él, a veces el cariño el amor al Señor, te puede llevar a intuir algo, que  otros no han intuído no lo hagas verdad, no lo impongas, espera hasta que Pedro llegue, hasta que el Papa, la Iglesia hable, si no fue tu imaginación lo hará, cuando no importa, el amor corre mucho, pero el amor sin la autoridad se da de morros contra el suelo.
Llegó Pedro y entramos, entonces vimos la sábana o sudario con que habíamos envuelto en cadáver como desinflada, como si El Cuerpo se hubiese esfumado, y, en otro aparte el paño o sudario menor que habíamos puesto en su cabeza, al bajarlo de la Cruz, era un acto de piedad que ordenaba nuestra religión
Nos quedamos en blanco, una cosa estaba clara, una persona que roba un cadáver lo lleva entero, si esta tan loco como para desnudarlo del sudario, pues deja este tirado por el suelo, hecho un  lío, pero no dobla y lo deja en una piedra bien dobladito, y, menos vuelve a dar al sudario o mortaja, la forma del cuerpo, que además es imposible
No cabía otra, había resucitado
Después lo vimos en el cenáculo donde comió con nosotros, y, en la playa,  estábamos pescando y lo vimos desde lejos, nos gritó al ver que no cogìamos nada, que volviésemos echar las redes, entonces yo le dije a Pedro que estaba faenando conmigo y con los otros salvo Tomás y Mateo que no son pescadores,  bueno les dije, iba decir, “Mirad es Jesús nuestro Rabí”, pero en lugar de eso, dije, “ Es Adonai”, es decir “Es el Señor”, lo confesé como al Dios de Israel, por eso, Pedro cumpliendo lo que manda el Levítico, se hizo unos calzones con una toalla
De pronto nos vimos todos en la playa, sobre unas brasas estaba asando un pez, nos lo dío a todos, con un poco de pan
Os cuento una cosa
Como sabéis los primeros que nos escucharon y creyeron en Jesús, los que vosotros llamáis primeros cristianos, tenían como símbolo un pez, y, es porque la palabra pez en griego, que era otro de nuestros idiomas, formaba las iniciales de la mayor verdad de nuestra Fe
“Jesús El Cristo, es el Hijo de Dios Salvador”
Asi que cuando yo y mi Comunidad pusimos esto por escrito, los que nos leían, leían que en el Pan, El Señor se nos daba así mismo, en el Pan recibimos a Jesús El Cristo, el Hijo de Dios Salvador”
Eso lo recibis en cada Eucaristía, y, de su propia Mano, aunque os parezca que quien os lo da es un sacerdote
Bueno, Pedro me contó su experiencia personal, y, como había querido usarme como excusa pero no le valió

Vino el Espíritu sobre todos, nos volvió valientes, Pedro y yo, fuimos detenidos, y azotados por hablar de Jesús y en su Nombre no, nos importó, hicimos signos en su Nombre
Nos dispersamos para llevar su Palabra, yo, fui a Éfeso con su Madre que ahora era la mía, y, bueno, no voy hablaros de mi vida
Eso sí unos consejos
Cuando os de miedo La Cruz, dejaros agarrar por María, ella te hace valiente
Segundo, siempre con el Papa, con Pedro
Tercero En el Pan de La Eucaristía, El Señor, se da asi mismo, y, sólo Él es el Hijo de Dios que salva
Os espero en el Cielo, vuestro amigo
Juan.

Pedro habla del encuentro con el Resucitado


Pedro habla del encuentro con El Resucitado.

Aquel día estábamos pescando, yo ya había tenido un Encuentro con Jesús, pero trataba de entenderlo, quería convencerme de que lo había soñado.
De pronto Juan, dijo, “Es el Señor”, no sé si os habréis preguntado porque no dijo es Jesús, o es el Rabí, o es el Maestro,  porque así le llamábamos, y, menos debéis de entender porque me ate una toalla para echarme al mar.
Vereis decir “ Es el Señor, ( Adonai)”, era decir es Yhv es Dios, el Dios de Israel, los judíos, yo soy judío, evitamos pronunciar el Nombre Santo, y, lo sustituímos por Señor, Adonai,  o sea que lo que mi amigo me dijo, es que allí, estaba nuestro Dios, que Jesús era nuestro Dios.
Por eso yo tenía que ir  a su Encuentro, pero yo estaba con ropa de faena, que era casi desnudo, y, como buen judío, sabía lo que La Thora ordenaba a los sacerdotes, para no mostrar su desnudez habían de cubrirse con calzones, al subir al santuario, yo no tenía calzones, pero me hice unos amarrando una toalla, era mi forma de  reconcer a Jesús, como mi Dios, como el Dios de Israel
A Jesús que sigue siendo hombre, le dio la risa al verme de aquella guisa, me echo la mano, como en otra ocasión, y, me vi de pronto en la playa, solos los dos
Empezó entonces una especie de interrogatorio, preguntando por 3 veces si lo amaba, pero no de cualquier modo, si lo amaba más que los demás, yo no hacía muchos días, antes de que fuese asesinado, le había dicho que aunque todos lo dejasen yo no, luego renegué del, ante una pobre mujer, una sirvienta,  fui el peor, si peor que el pobre Judas, y, ahora me devolvía la pelota, “¨si lo amaba más que los otros”, le respondí llorando a moco tendido, que él lo sabía todo, que sabía que lo amaba, y, me confirmo en mi puesto de pastor de su Rebaño. 
Me dijo que un día me llevarían donde no querría ir, y, supe se refería a mi muerte
Pero busque escaquearme, y, fijandome en Juan, que siempre andaba conmigo, le dije, qué pasaba con él
Me cortó en seco, lo de Juan no era asunto mío, ahora me estaba llamando de nuevo a mí. 
Sí hermanos, a veces podemos sentir podéis sentir, el usar a otros como excusa para no seguirlo, no lo hagáis, la llamada es siempre personal
Pero sobre todo, nunca perdáis la fe en él
Y, obedeced a mi sucesor, el que sea, creo que él de ahora se llama Francisco, no pretendais que sea perfecto es un pecador, recordad que yo el primero fue un apóstata.

Los dos de Emaús nos hablan


Los dos de Emaús nos hablan.

Salimos casi con la noche cerrada, queríamos huir lejos, nos fuimos sin despedirnos de nadie. Teníamos miedo de que nos convenciera, y, nada nos ataba allí, estaba claro que todo era mentira

Cómo iba existir Dios, si había permitido que Jesús hiciera aquellas cosas, aquellos signos, cuando visto su fin, era claro que no venía de Dios, no todo había sido un truco, y, nosotros pensando que era El enviado, es que somos imbéciles

Y, por poco ahora las mujeres, claro que mujeres tenían que ser, diciendo que esta vivo, otros que han robado el cuerpo.

Vivo, sí lo vimos de lejos cuando lo bajaron de la cruz, menuda piltrafa humana, cadáver, y, bien cadáver, luego lo vimos enterrar, y, los muertos no se levantan

Venga Cleofas, apura el paso, o se nos hará de noche, mi compañero apuro el paso, pero los dos lo detuvimos al ver al extranjero, iniciamos con Él una conversación en la que pese a que como decís en vuestro tiempo, menos guapos nos llamó de todos, por nuestra poca fe, bueno ninguna fe en la Resurrección de Jesús, nos sentíamos llenos de paz, tanto que lo invitamos a compartir mesa con nosotros en la posada, aceptó de buen grado

Y, de pronto, partió el pan, y, nos lo fue dando, fue entonces cuando vimos que era Él, lo entendimos todo, teníamos que regresar, al llegar quisimos hablar pero en principio no, nos hicieron caso, hasta que llegaron unos hermanos, diciendo que Jesús había resucitado y se había aparecido a Simón, a Pedro, entonces si creyeron lo nuestro

Comprendimos que es Pedro, quien confirma en la Fe, vosotros no lo olvideis tampoco, cuando os llegue alguna verdad, esperad la Palabra del Papa, a él es a quien el Hijo de Dios, encargo confirmarnos en la fe

Pero también queremos daros otro consejo, Dios, su Hijo se acercan de muchas formas, por medio de muchas personas, si nosotros hubiéramos rechazado al extranjero por ser tal, o si ante sus “insultos”, lo hubiéramos mandado a paseo, nunca nos hubiésemos encontrado de verdad con Jesús

Nos faltaba una cosa, en La Escritura que de ella nos iba hablando el extranjero, percibimos a Jesús, pero sólo en la fracción del Pan, en La Eucaristía lo descubrimos vivo.

Que no se os olvide

Vuestros amigos, los dos chicos que iban a Emaús

Dios Padre Madre


Dios Padre Madre.
A muchos que se meten en el agua profunda de Las Escrituras, solos es decir sin apoyo espiritual, y, a veces sin guía de maestro, como si tomasen el Quijote, y, como si los 72 libros que forman la Biblia, fuesen uno solo
Les espantan “las matanzas del AT, las amenazas de Dios a su Pueblo”, estuve un tiempo entre esa gente
Es evidente que Dios no escribió ningún libro, ni los dicto, lo siento por los que piensen que sí, la inspiración divina no es dictado.
Los libros de La Escritura, son escritos humanos, y, aquellos hombres escriben dentro de su cultura, y de lo que era normal en su época, y, como en la época de algunos era bastante brutotes, pues a las animaladas que hacían, como el fin era bueno, acabar con la idolatría, pues se lo achacaban a Dios, no que Dios les hubiera mandado, eran ellos los que sentían que debían hacerlo.

Llegando a las amenazas, no es Dios claro está quien las profiere, son los profetas, pero Dios confesamos en El Credo, habla por los profetas.
Y, esto sí que me costó más entenderlo, hasta que lo ví, recordando a mi madre, que como todas las madres de antes, las de  ahora no pueden ni alzar la voz a sus retoños, si no quieren acabar en prisiòn, o al menos con multa; claro que cuando sus retoños están en su útero pueden hacerlos pedacitos, con bendición del dios gobierno.
Pero yo voy con mi madre, cuando yo hacía alguna barrabasada, como por ejemplo no coger un libro y estar con la novela o la fotonovela en la mano

“Ven aquí, que tú hoy te enteras de quien es tu madre, y, tu padre también los de verdad, de mi no te ríes, te voy dar una paliza que te voy matar, luego te voy hacer pedazos, y, después vas estar un mes sin salir de casa, y, no vas a coger una novela, a ver si apruebas hija, y, en el verano podemos ir unos días de vacaciones, si apruebas ya veras que bien lo vamos a pasar, que yo te quiero nena, pero estudia, lo hago por tu bien”

Como se vé, pasa de amenazas absurdas casi a declaración de amor materno
Y, Dios que es Padre Madre, saca su “lado materno”, y, con ese amenaza a su pueblo, con destruirlo, pero al final acaba siempre hablándole de Amor.
Y, es que no lo puede evitar es Madre, tanto como Padre.

Circuncisión y bautismo


Circuncisión bautismo, Pablo nosotros.
Confieso que hasta empezar a estudiar con el Lcdo y teólogo Abel Della Costa, la carta a los galatas, nunca pude comprender, lo que para mí era “manía de Pablo”, contra la circuncisión, no lo entendía, porque además Pablo estaba circuncidado a los 8 días, él presumía de ser judío, además llego a circuncidar a Timoteo.
Y, es que yo, lo entendía mal, Pablo no se oponía al gesto, al rito en sí, también los cristianos los tenemos.
A lo que se oponía era a poner el rito, por delante de Dios, a pensar que por circuncidarse ya Dios, estaba obligado a salvarlos, cuando no es así
La Salvación es siempre Don y Gracia de Dios, que nos otorga por su Hijo, Jesús
A nosotros puede pasarnos lo mismo con el bautismo y la penitencia, pensar que salvan por si mismos, hace años, se pensaba que los niños que no eran bautizados, por fallecer antes de poder recibirlo, ya fuesen muertos al nacer, o naciesen muertos. No se salvaban, porque no habían recibido el agua
Es decir se impedía a Jesús que es el Redentor y Salvador de todos los hombres, que unos niños que no lo habían rechazado, no fueran suyos, no pudiera redimirlos, salvarlos, porque no habían sido bautizados, esto viendolo ahora era una blasfemia, se ponía el agua bautismal por delante de Jesús, Jesús no era el Salvador, el Salvador era el agua, a la que se daba poder casi mágico.
Claro viéndolo así, no se entendía ni la Encarnación para salvarnos, ni que Dios fuera amor. Gracias a Dios, sus siervos Juan Pablo II, y, Benedicto XVI, devolvieron la cordura, mandando el limbo al limbo
Esto no anula el bautismo, que es instítuído por Cristo, por el Cristo Pascual, y, por sus méritos borra el pecado, y, confirma a quien lo recibe como hijo en el Hijo, Dios digamos ordinariamente salva, da la primera gracia por el bautismo, pero a quien ni lo conoce o no puede recibirlo, se la da igual, Dios no precisa el bautismo, lo precisamos nosotros, como los judíos precisaban la circuncisión, y, otro tanto cabe decir respecto a la penitencia.
Ya no digamos de hacer de practicas de piedad muy buenas y santas, amuletos de salvación
Ni los primeros viernes
Ni el escapulario del Carmen
Ni el viacrucis....
Salvan, sólo hay un Salvador Jesús, que nos salva, si no le decimos que No, con la Vida, y, si tras el No, no reiniciamos dejandonos convertir por él, los anteriores son medios para mantenernos fieles, pero sólo salva Él, el Hijo de María y de José, no hay otro, y, dar a otro sea persona o cosa ese poder es Idolatria.