Siguiendo con La Biblia 3 de octubre
La liturgia eucarística nos proclama hoy como 1ª Lectura el Libro de Job
Job respondió al Señor: «Reconozco que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta imposible. Dijiste: “¿Quién es ese que enturbia mis designios sin saber siquiera de qué habla?” Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echado en el polvo y la ceniza». El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos. Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos. Murió anciano tras una larga vida. Job 42,1-3. 5-6. 12-17
Job, reconoce que hablaba de Dios, sin saber lo que decía, Job tenía una idea equivocada sobre Dios, ahora lo ha visto en la Creación, Job, se humilla ante el Señor, y el Señor lo bendice, y, como estamos en el AT. El autor humano de esta gran Parábola, que es el Libro de Job, describe las bendiciones que recibe Job, en forma de bienes materiales
La Enseñanza es clara Dios se nos manifiesta, no solo por La Revelación, si no por la Creación
Ya fuera de la liturgia eucarística. Nuestro amigo el Evangelista Lucas, nos presenta a un catequista, llamado Apolo, que habla de la Fe cristiana con mucho ardor
Pero su conocimiento era muy débil, ya que solo había recibido el bautismo de Juan, y ese bautismo solo era un baño de agua. Por lo tanto Apolo no era cristiano, y no había recibido al Espíritu Santo.
Un matrimonio judeo cristiano, Aquila y Priscila, lo instruyeron en lo que desconocía preparando lo, para el bautismo.
Pero la enseñanza más fuerte nos la da Apolo, siendo como era un catequista de prestigio. Acepta ser corregido y enseñado, en lugar de mantener se en sus 13, y decir p.e.
"Déjenme tranquilo, se lo suficiente"
Una persona que quise y quiero que ya vive en Dios decía
"Siempre en todo hay quien sabe más que nosotros y hay que dejar se enseñar"
Una de las obras de Misericordia es
"Corregir al que yerra"
Se nos olvida que tiene una contrapartida y
"Aceptar la corrección"
Este texto del Libro de Hechos lo tenemos en : Hechos 18, 23-28