lunes, 5 de marzo de 2018

Usar la fe como un vestido de quita y pon


Usar  la fe como un vestido de quita y pon
A veces tenemos la fe, como si fuese un vestido, que te quitas y te pones, este, el otro, según la ocasión
Y, puede suceder que según con quien vayamos estar, pues dejemos la fe en casa, es decir actuemos como paganos, o ateos, vayamos y hagamos todo lo que hacen los que no creen, y, cosas peores
Otras que según el grupo, dejemos lo que consideramos más progresista de nuestra fe en casa, y, confesemos solo, lo que tenemos por tradicional, o a la inversa
Pero la fe no casa bien, con la hipocresía, podemos callar y deberemos hacerlo cuando la prudencia lo indique, pero nunca negar lo que somos

Importa el fin




Importa el fin, no los comienzos
Dice una oración poema de Santa Teresa
“Al final de la jornada
Aquel que se salva sabe
Y, él que no
No sabe nada”
Es decir importa el fin que tengamos, importa que la muerte nos pille diciendo Si a Dios, no importa si hemos sido “muy santos” en nuestra juventud, si hemos estado a punto de martirio, si nuestra fe movía montañas, si al final nos desviamos del camino, lo anterior no vale para nada
Por eso, es preciso mantener la fe viva cada día
Porque no sabemos cuándo será el fin, nuestro fin, que si estamos bien, será en realidad nuestro comienzo.

Aguas en el desierto





Aguas en el desierto

Cuando el profeta Isaías no recuerdo si alguno más, habla de que Dios  hará brotar, “aguas en el desierto”, no se refiere al Sahara, ni al Gobi, nuestro Dios, siempre hace lo más difícil.

Donde hará brotar el agua, es un desierto más árido en nuestro corazón, el agua, que tendría que haber escrito Agua, es la que mano del costado de Jesús, es La Gracia que penetra en el corazón más endurecido, haciendo que produzca los frutos que Dios espera

Pero si el desierto físico, no puede dar ni negar su voluntad el ser humano, si puede cerrarse rechazar la gracia, entonces el desierto se convierte en pedregal, pero no, aún no está todo perdido


Porque no puedo ser "alfombra"

Porque no puedo ser alfombra
Porque soy hija de Dios en su Hijo
Porque soy imagen de Dios
Yo tengo que servir, ser servicial con todos los hombres en todo lo que no vaya contra el deseo de Dios, pero ser servicial no servil
Tampoco puedo consentir, menos pretender que otros lo sean míos
Que es ser alfombra
Es negar las propias convicciones la propia fe, para no molestar o para caer bien
Es obrar contra la propia conciencia para agradar
Es colaborar en lo que mi conciencia repugna
Si podemos y debemos “lavar los pies a los hermanos”, pero no a satanas, y, si nos transformamos en “alfombras” es lo que hacemos


viernes, 2 de marzo de 2018

Posponer


Posponer

Sólo quién es capaza de posponer a los otros, los que sean por Dios, los tendrá para siempre
La persona para quien lo primero es Dios, ojo Dios, no caprichitos y tonterías por muy santos que parezcan, y, hasta lo sean

Sólo esa persona para quien Dios es lo primero, los tendrá para siempre, porque los hallará en Dios

Quien elige, participar en Misa el domingo, aunque sus amigos se burlen, o incluso pueda perder su amistad, y, elige la Misa antes que la juerga

Quien prefiere que sus hijos vivan sin lujos, antes que cometer un acto ilícito

Quien prefiere ser ninguneado, dejado de lado, antes que negar su fe, o actuar contra su conciencia

Al final el testimonio de su vida, y, la gracia de Dios, hará que los que fueron pospuestos  si quieren se conviertan, y, asi lo hallará de nuevo en Dios, si es que él no dijo que no


María enseña a buscar



Maria enseña a buscar la voluntad de Dios

A buscar primero a discernir en la oración si lo que vamos hacer, lo que estamos haciendo es lo que Dios quiere, es lo que hace al preguntar a Gabriel, cómo se va hacer la Encarnación, siendo ella virgen
A buscar a Jesús, cuando le falta
Lo hace durante tres días, yendo de un lado para otro, no le encarga  a unos vecinos, o parientes si lo veis, lo traéis a Nazaret, lo busca durante tres días, sin darse tregua, hasta que lo encuentra



Aprender de nuestra madre María

Aprender de nuestra Madre María
Aprender  de María
A no tener más dueño que Dios ser de su propiedad
Aprender a firmarle un cheque en blanco
Aprender a soltarle como quien no quiere la cosa, esta o aquella necesidad propia o ajena
Aprender a ayudar, y, no rechazar la ayuda
Aprender a meditar la Palabra
Aprender a cuidar La Palabra de Dios
Aprender a orar
Aprender a ocultarnos, a dejar que otros sobresalgan
Aprender a  estar ante La Cruz sin aspavientos
Aprender a obedecer
Aprender a Amar