sábado, 26 de marzo de 2016

Via Crucis, compuesto por Ernestina de Champourcin

Via Crucis, compuesto por Ernestina de Champourcin
Es obra de la poetisa Ernestina de Champourcin, que lo publicó en el poemario ‘Presencia a oscuras’ (1952). Ernestina de Champourcín Morán de Loredo, Vitoria, 10 de julio de 1905 - Madrid, 27 de marzo de 1999; poeta española, discípula de Juan Ramón Jiménez, perteneciente a la Generación del 27.

I. Jesús es condenado a muerte
No tengo palabras que decirte... Serían inútiles y me asusta lastimarte de nuevo. Voy a condenarme yo misma contigo, pues sólo quien acepta la sentencia que tú sufriste obtendrá la gracia de seguir tus huellas, de morir a sí mismo y contigo, de resucitar en Ti.
Fuiste condenado a muerte para que aprendiéramos a aceptar nuestro destino. Enséñanos a seguirte, a no apartarnos un momento de tu senda, a morir poco a poco a tu lado.
II. Jesús es cargado con la Cruz
Sea mi Cruz la que Tú me escogiste. Quiero recibirla de tus manos, que me darán también fuerza para sostenerla, júbilo para ocultarla y amor para sonreír bajo su peso, como si llevase en mis hombros un rosal perfumado.
No temo el dolor porque Tú vas delante de mí. Tus pies liman las asperezas del camino y señalan el atajo por donde Tú pasaste, la ruta inefable que te condujo a la gloria del Padre y que dejaste abierta para todos. ¡Sea nuestra Cruz, Señor, la que Tú has dispuesto!
III. Primera caída
¿Qué piedra te detiene? ¿Qué obstáculo te hace tropezar a Ti, decidido a apurar el cáliz hasta la última hez? Caíste abrumado por un peso más grande que el de esa cruz, un peso agobiante, implacable. Toda la humanidad sobre tus hombros frágiles, consumiéndolos, despojándolos de su energía.
Y hay un momento en que la tierra áspera es un alivio para tus sienes que laten descompasadas; un momento en que el polvo, más compasivo que los hombres, restaña tu sudor y tu sangre.
Aquel suelo agrietado debió de esponjarse dulcemente al recibirte, soñando ser, para Ti, una mullida y fragante pradera.
IV. A María en su encuentro con Jesús
Tu llanto silencioso cae lentamente, apretadamente -grueso rocío nocturno, sin revolar de pájaros ni temblor de frondas-, lágrima desesperada porque sabe que se romperá sin remedio sobre unas rocas áridas, y que no va a florecer...
No puedes acunar tu dolor con tus sueños, no con ilusiones. Conoces el fin hasta su terror último y vas a él, te ofreces a él, vulnerable, desnuda, echando el apoyo pueril del clamor, del grito, de la compasión ajena. Y entre lágrima y lágrima tienes los ojos secos, ardientes, encendidos por una llama que te obliga a mirar, a desgarrarte y sufrir.
Hay quien habla de tus siete dolores. ¿Qué saben ellos? Eres todo el dolor, la suprema amargura, eres el Amor que sabe compartir, compadecer y callar.
V. El cireneo ayuda a Jesús a llevar la Cruz
¿Hay acaso alguna cruz que pueda llevarse a medias? El leño que no pesa, el que no incrusta sus aristas profundamente en los hombres, el que no lastima el cuerpo y el alma hasta en las vetas más hondas, no merece el nombre de cruz. Por eso yo sé muy bien que si aceptaste aquel ademán no fue por Ti, fue sólo por nosotros. Para ayudarnos dándonos el júbilo inmenso de querer ayudarte...
Y si nos tiendes la cruz no es porque no puedas con ella; es, al contrario, porque sólo seremos capaces de sostenerla si nos viene de tus manos, si la recibimos como una prenda inefable de tu amor y del nuestro... Trueque de cruces. Nupcias tuyas, nuestras, con el dolor.
VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús
Quisiera mirarte en silencio y hora tras hora, incansablemente, absorbiendo en mí la luz y la realidad de tu rostro. Mirarte sin que nada interrumpa mi contemplación, ni una idea, ni un sentimiento...
Sin que ninguna imagen que no seas Tú ocupe el paisaje de mi mente.
Enjugarte el dolor sin un solo gesto, con el ansia de mi corazón enamorado, con la pureza de mi deseo que no se atreve a buscar su expresión para que ni siquiera un hálito lo empañe...
Grabarte en mí como un espejo para que todo lo que no seas Tú resbale sobre tu imagen y se desvanezca. Para que sólo Tú quedes victorioso en mí.
VII. Segunda caída
Caíste de nuevo como un tronco al que no pudo abatir el leñador de un primer golpe. Te veo en tierra y me invade, junto a una piedad infinita, una confianza inefable, que hace reposar de dulzura mi corazón.
Al contemplarte siento que, aunque yo caiga otra vez, mil veces, Tú estarás a mi lado y que, con tu auxilio, podré levantarme siempre, alzar los ojos a Ti y, al encontrar los tuyos, bañarme en tus pupilas, dejar en ellas el polvo del camino, recobrar la antigua pureza, renacer amparada por tu misericordia, por tu paciencia, acogerme a esa mansedumbre que nos rinde a tus plantas y nos entrega a ti sin remedio.
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
¡Que el otoño no siegue nuestras hojas, Señor! Queremos ser, como Tú, leña verde, fragante, derramando savia. Que el hacha del sufrimiento, al desgajarnos, se impregne de aromas. Danos a raudales la vida de tu gracia, para que no escuchemos jamás de tus labios la maldición de la higuera.
¿Y qué fruto puede brotar de nuestras ramas sin tu ayuda y apoyo? Haz que lloremos por Ti hacia adentro, sin lágrimas, con un dolor verdadero que trascienda a todos nuestros actos y nos redima de llorar más tarde sobre la propia muerte.
IX. Tercera caída
Sólo le faltan unos pasos, muy pocos... Pero, ¿quién no desfallece al último momento, cuando todo en nuestro mundo parece inmovilizarse, concentrándose en torno al sacrificio? Ya no hay manera de volver atrás, de poseer nuevamente aquello a lo que se ha renunciado.
El universo entero retrocede, nos abandona. Estamos solos a orillas de algo implacable, desconocido, cruel; y antes de ofrecernos, de dejarnos devorar voluntariamente, lanzamos un postrer clamor.
Pero Tú no gritas, no protestas. La ofrenda viva de tu cuerpo se ha consumado ya y permaneces en tierra, vacío de Ti mismo, dispuesto a no ser para que nosotros seamos, a abrirnos la senda de la recuperación y del amor.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras
Algo ampara tu desnudez de la violencia... Te yergues sobre todos como un rayo de luz, como un haz intacto de secretos resplandores. Tu pureza irradia tu blancura entre la suciedad, la traición, las mezquindades. Te alzas como una antorcha alumbrando la senda para los que quieren aún seguirte. Y entre tantos rostros que deforman la ira, el odio o la codicia, eres, indefenso, salpicado de injurias, el único signo de paz. ¡Blancura de tu frente ensangrentada, de tu cuerpo herido! Límpianos, Señor, con tu mirada, purifica hasta el último rincón de nuestras mentes, grábate en ellas, desnudo, silencioso, intocado...
XI. Jesús es clavado en la cruz
¡Clávanos en la cruz de tu voluntad! Un clavo para cada sentido, cada pasión, cada deseo... ¡si supiéramos tendernos inmóviles sobre ese lecho donde Tú te tendiste, abriendo los brazos en un ademán de amor absoluto...!
Pero siempre frustramos tu generosidad con nuestra obligación o nuestras inquietudes. Queremos amarte a nuestro modo, sufrir a nuestro gusto, como si el dolor y la propia satisfacción fueran compatibles... Como si Tú hubieras elegido... Ofreciste al verdugo tus pies, tus manos, todo tu cuerpo y, primero que nada, tu Corazón...
¿Pues qué valen todos los martirios si el corazón se escuda y esquiva? Que el primer martillazo nos caiga en mitad del pecho derribándonos sin piedad, totalmente. Rendirse a Tu merced es rendirte, hacernos tuyos, para que seas nuestro.
XII. Jesús muere en la Cruz
Muerte victoriosa la tuya. Pero el triunfo derramado en tus venas se ocultaba celosamente, y para los que te vieron eran sólo un despojo humano, unos restos inútiles... Dios sin vida para hacernos vivir. Dejaste de alentar para infundirnos aliento.
Te sometiste al abandono, a la traición, al desamparo, para que cifremos nuestra dicha en sentirnos abandonados, traicionados, desvalidos. Y nuestra desconfianza es tan grande que todavía nos obstinamos en temer, estremeciéndonos ante la posibilidad de morir.
No olvidemos que, en tu muerte, nos abriste las puertas de Ti mismo y la mansión de tu amor.
XIII. A María, con Jesús muerto en los brazos
Era tu carne, tu sangre deshecha, martirizada; tu vida y la de Dios; tu gloria y la del Cielo. Y de todo solamente quedaba en tus brazos un cadáver maltrecho, una frialdad incontenible que te iba invadiendo inexorablemente.
Y en ese momento concedido a las tinieblas empezabas a ser nuestra Madre, a cobijarnos en el regazo de tu dolor. Y por eso tus lágrimas no acabarían de caer nunca. Se te cuajaron al presentir que te necesitábamos, que no dejarías nunca de ser madre, que tu maternidad prodigiosa se ensanchaba, floreciéndote nuevamente los senos, ¡oh redentora de los redimidos!
XIV. Jesús es sepultado
Y nos llamas ahora desde esa piedra que te ciña, aislándote por un breve plazo de todo. Porque para resucitar contigo hay que sepultarse primero enterrar hondo los gritos de la carne, seguirte en tu pasión y hasta tu muerte.
Y saber que estás ahí, aunque no te sienta, aunque nos falte tu sombra, tu contigüidad, tu recuerdo. Danos la fe que resiste a todas las tentaciones, que no se quebranta aunque el mundo entero se alce contra ella, esa fe que surca los mares y traspasa los montes, porque sabe muy bien que, al marcharte, permaneciste entre nosotros...
“Presencia a oscuras”, 1952




viernes, 26 de febrero de 2016

Los letrados y fariseos de hoy


¿Quiénes son hoy los letrados, y fariseos hipócritas?; es decir los que cuelan un mosquito, cosa muy higiénica, pero tragan un  camello

Cualquiera puede serlo

El que no dejaría de guardar la abstinencia, y, el ayuno en cuaresma, pero si es patrón no paga lo justo a sus trabajadores, evade capital, si es obrero trabaja menos de lo que debe

Él que se escandaliza de que salgan en una cabalgata de reyes, unas reinas, pero él defiende el aborto, y, vota a sabiendas partidos abortistas, por eso

Él que dice ser cristiano, pero vive como un pagano
Él que dice estar contra el aborto, pero luego desprecia a la madre soltera, se burla del disminuido psíquico
El que dice amar al papa, y, ni siquiera lee sus enseñanzas
Quien dice estar contra la pena de muerte, y, defiende la eutanasia, y, el aborto criminal
Quien condena los crímenes de Stalin, y, Hitler, pero se calla, y, no condena los crímenes contra los judíos, y, cristianos y, otras minorías que se cometen hoy por asesinos en Siria, Irak, Iran
Quien deja de visitar, y, atender enfermo, anciano solo, que no tiene a nadie más, porque es su día, de visitar a Jesús en el Sagrario
Y, la lista podría seguir hasta el final
Resumiendo, él que hace cosas buenas, pero de cara a la galería, y, dejando de hacer otras también buenas, y, que son las importantes en el momento


viernes, 19 de febrero de 2016

Es Dios quien nos ha elegido


Es Dios quien nos ha elegido, no al revés, a veces damos la impresión de que por ser cristianos le hacemos a Dios, un favor, que Dios, nos debe algo, cuando eso es completamente falso, Dios no, nos debe nada, el ser cristianos, el tener Fe, es un don inmerecido, por eso es una gracia, del latín, “gratia”; de donde procede la palabra, gratis

Somos los siervos inútiles del evangelio, que sólo hacen aquello, para lo que fueron llamados, en primer lugar a la vida, nada se nos debe, por ello. ¿O es que acaso, el sol, recibe recompensa por alumbrar?

Además como nos dice Jesús en el Evangelio, no lo hemos elegido nosotros a Él, sino que fue, al revés Dios nos eligió a nosotros

Primero Dios nos eligió para vivir, nos dio la vida en el seno materno, por su voluntad, y, la de nuestros padres que no fueron unos asesinos, vimos la luz del día, salimos a la luz
Segundo Dios nos llamó a servirle en una Iglesia, en una religión, en una Comunidad, y, generalmente lo hizo por medio de nuestros padres
Tercero. Dios nos llamó a una forma de servicio concreta, o, a una forma general

Y, dentro de esa tercera, a la general a la santidad, a cumplir su voluntad, y, para ello dentro del común que es el cumplimiento de los Mandamientos, de las obras de Misericordia, de vivir las Bienaventuranzas, de cumplir el mandato del Amor, si somos cristianos, la Tora el judío, nos da  otras llamadas pequeñas, pero no por ello desdeñables, que hemos de descubrir, que nos hacen mejores, y, por las que no podemos pretender premio, sólo reprensión si no obedecemos, y, gratitud por  haber sido llamados

Al Cielo, sólo vamos por los méritos de Jesús, esto los no cristianos no lo saben, lo sabe Dios y basta

miércoles, 17 de febrero de 2016

Todo lo bueno viene de Dios



Todas las cosas buenas
Todo lo hermoso
Todo lo bueno, que hay  en el mundo, procede de Dios, Única fuente del bien
Por ello, toda verdad, la diga, quién la diga, procede del Espíritu de la Verdad, del Espíritu Santo
Y, del mismo modo, el bien que haga cualquier persona, aunque sea la persona más perversa, en realidad, no hay seres humanos perversos, en el sentido total de la palabra

Pero el bien, aunque sea pequeño que pueda hacer, cualquier ser humano, por muy malvado que sea; en el ser humano siempre queda un reducto de bondad, y, esa bondad, procede de Dios
Y, así, como para hacer el mal, nos bastamos, y, nos sobramos nadie puede hacer el bien, aunque sea el más pequeño, sin la ayuda de Dios, sin la gracia, lo sepa, o no, y, en ese momento esa persona, aunque sea un malvado, está siendo llevado por la Mano de Dios
No es que deje de ser libre, es más libre, cuando  hace el bien que el mal
Es por ello, que no hay que tener miedo, a colaborar en cosas justas, con personas de otras religiones, o, incluso ateas
Sin embargo,  si el apoyo a esas causas, como es el caso de la organización, amnistía internacional, que  defiende el asesinato de niños en el útero materno, y, la prostitución; aunque hacen cosas buenas, pero aquí el mal es mayor, entonces yo desde luego, en el pasado cuando no los conocía bien, he firmado, y, apoyado sus alertas, nunca fui socia; pero ahora desde luego, salvo en un caso muy grave, y, dejando claro que el apoyo no iba más allá, no, pero fuera de este grupo, o, similares
Que un grupo de ateos, quieren fundar un banco de alimentos, benditos sean
Que unos budistas piden apoyo, para una causa justa, pues apoyarlos, Dios esta ahí

Sobre la lectura de libros espirituales, o, de formación teológica, varias cosas
Primero no hay índice en la Iglesia católica
Segundo. Hay autores católicos que tienen más peligro, diciendo burradas que otros no católicos
Tercera. Todo católico tiene el deber de formar su Fe, y, su moral no usar el traje de primera Comunión a los 40, por ejemplo
Cuarta.- Uno debe conocerse, así que ante la duda, en la lectura, o, inicio preguntar, pero no en foros, a un amigo formado, a un sacerdote formado, que no lo son todos, hay de todo, si no que le pregunten a Santa Teresa
Quinta.-  llevar el tema a la oración
Sexta.- Reflexión personal
Y, después decidir en libertad

Pero nadie, puede decirle a un católico adulto, tú no puedes leer a este autor porque no es católico, o, porque  fue censurado, nadie, podía Roma, y, saco el Índice, puede decir los motivos, por los que piensa esa persona no debe hacerlo, respetando su libertad

Por eso, no tiene sentido hacerlo en foros, donde el conocimiento es superficial, el face, lo mismo

viernes, 5 de febrero de 2016

El Padre proclama a Jesús su predilecto


Dios Padre, proclama a Jesús, su predilecto, su Hijo amado, y, lo hace  en el momento en que Jesús, se esta humillando, ser humilde es reconocerse como uno es, la humillación es un paso más, no es negar lo que uno es, ni los dones que ha recibido, sería mentir, y, ser desagradecidos, nada de eso, va con Jesús, sí, lo es dejar de estar en la cumbre, o, que lo tenga a uno, en el sitial de honor, para ponerse en el suelo, no temer lo tengan por lo que no es
El Verbo de Dios, se humillo, tomando naturaleza humana, pero la naturaleza humana, que tomo, fue ascendida a la unión hipostática, por lo que Jesús Hombre, es hijo natural de Dios, persona divina
Pero las gentes sus parientes, veían un hombre normal, un chico como otro, un buen judío, cumplidor de la Ley, de la Tora
El bautismo de Juan, era un bautismo de penitencia, nada que ver con nuestro bautismo, era una forma de purificación ritual no ajena al judaísmo, los que acudían a ser “lavados”, bautizados por Juan, lo hacían para ver de ser mejores, lo hacían como penitencia; todos mezclados porque sabían bien, como eran, los fariseos no fueron, ni los  saduceos, no lo precisaban, bueno, eso pensaban
Jesús, fue también, y,  tuvo que batallar con el terco de Juan, y, se salió con la suya, se bautizó, bueno lo bautizó Juan, pero ojo, no en un bautismo especial, porque pudo hacer lo bautizase a él solo, pudo por ejemplo decir, “yo no tengo nada de que arrepentirme, soy el que cumple La Tora, a la perfección, Dios está contento conmigo, como no va estarlo, sin embargo, me voy a dejar bautizar también, para que aprendáis”

No, Jesús se bautiza, en un bautismo general, mezclado con la gente, con los pecadores, como uno más, como si fuera igual que el publicano que se bautizaba a su lado, o, que el soldado de Herodes
La gente pensaría, “mira no es tan bueno, como pensábamos, es como nosotros es como todos”
Pero el Padre no, por eso, cuando sale del agua, el Padre lo exalta, lo alaba, lo declara su Hijo amado, Dios presume de Hijo, y, ordena escuchadle, que es lo mismo, que decir, “seguirle, es decir obedecerle”
Siempre que hay una humillación de Jesús, se sigue, por su Padre, una exaltación, a la Cruz que las culmina todas, seguirá la Resurrección, y, la Ascensión, pero esto que hizo con su Unigénito, y, primogénito, el Padre, lo hace con todo aquel que como Jesús, no teme humillarse, o, simplemente pone los pies en la tierra, y, se tiene por lo que es, uno más

miércoles, 22 de julio de 2015

Dios es; nosotros no somos

Sólo Dios es, nosotros no somos

Dios es y esta vive siempre no vacila, es siempre el mismo, nosotros somos hoy, y, no somos  mañana, pensamos ahora una cosa, y, a los cinco minutos cambiamos de parecer, no podemos asegurar lo que haremos dentro de 2  minutos, ya que no podemos afirmar que sigamos vivos, o de seguir que circunstancias ajenas a nosotros nos impidan,  hacer lo que, queríamos

Antes de ser concebidos,  no existíamos, y, el mundo giraba igual,  nadie nos echaba en falta,  una vez concebidos pasamos 9 meses completando nuestro desarrollo, sin saber quienes éramos, en  el seno materno, si no se nos hubiera permitido nacer,   tampoco el mundo se vería afectado

Un día más pronto, o, más tarde moriremos, y, al principio los nuestros nos extrañaran, pero al poco tiempo, seremos un recuerdo,  no vamos a provocar una catástrofe, incluso cuando el que muere, parece dejar desamparada una familia,  al final todo sigue adelante

Y, dejando la muerte a un lado, personas  inteligentes, de pronto, un ictus, un derrame cerebral, una enfermedad neurológica, los deja  con la mente de un niño pequeño,  a otros un accidente,  los deja postrados para siempre

Añadamos a esto, los cambios más, o menos voluntarios

Como dice el refrán, somos de hoy, pero no de mañana, y, la verdad es que no somos ni de hoy,  simplemente no somos

Santa Catalina de Siena, sintió que Jesús, le decía

“Yo  soy, el que soy; tú eres la que no eres”

Dios es el Único ser, que tiene en sí la razón, que esta siempre a nuestro lado,  que no falla, que es siempre lo que es, y, ya sabemos que es Amor, por eso es absurdo poner  la confianza en las personas, en contra de la confianza o, fe en Dios,  porque la persona humana que más nos quiere, la más buena, puede morir, puede sufrir un accidente de los descritos, o, puede cambiar

Un hombre promete a un amigo, que si él llegase a faltar, no tema, porque velará por su viuda, y, sus niños pequeños,   y, aquel día aquel hombre muere en un accidente, ya no puede cumplir la promesa

Dios siempre esta ahí, Dios es Él que es,  Él que esta

martes, 7 de julio de 2015

Gracias Madre Iglesia por mandarnos ir a Misa





He imaginado por un momento, que en La Iglesia, nunca hubiese sido obligatoria, la asistencia a La Santa Misa, que vale, si, se recomendase, como cosa buena,  pero que no hubiera un precepto de La Madre Iglesia, que dijese, a Misa el Domingo.

¿Qué hubiera pasado?  Pues pienso, que serian muy pocos los que irían, los que iríamos, cuando la Misa era en latín,  uno se diría, que mejor, dejarla para entendido, como clérigos, y, algún teólogo, pero para un fiel de a pie, con una novena,  o, ir rezar el rosario, u, otra devoción era suficiente

En los tiempos posteriores al Concilio,  la excusa seguiría siendo lo  mismo,  no iríamos a Misa, y,  al no ir a Misa el domingo,  tampoco lo haríamos  salvo que fuese por algo determinado,  fiesta del Patrón,  boda, bautizo, entierro,  tampoco lo haríamos por la semana, ya que nos sería algo extraño

Y, al no ir a Misa, nuestro  trato con Jesús en La Eucaristía, sería casi mínimo, o, inexistente,  olvidaríamos si lo sabíamos que sólo Él es Mediador, los demás intercesores; también perderíamos el interés por La Biblia, que pasaría a ser un libro antiguo, o, un texto de estudio, porque no olvidemos, un católico analfabeto, pero normal de mente, que asiste a Misa con asiduidad, se conoce casi toda La Escritura, que salvo textos, muy concretos, se lee en el ciclo litúrgico,  pero es que estas lecturas despiertan el Amor por La Escritura,  llevan a su estudio, y, hacerlas fuente, de oración

Al no ir a Misa, porque lo pensaríamos de entendidos,  también  se nos olvidaría la solidaridad, el sentir La Comunión de los santos

Por ello, La Santa Mamá Iglesia,  asistida por el Espíritu Santo, nos manda participar en La Santa Misa, los domingos, y, fiestas de guardar,  a veces si ganas, pero gracias a eso, algunos vamos también algunos días por la semana,  somos miembros de grupos de Biblia, y, de ecumenismo, sentimos La Comunión de los Santos

Sabemos que Jesús nos espera en el Sagrario, que es el Único Mediador

Por todo ello,

Gracias Mamá  Iglesia

Por mandarme, por mandarnos ir a Misa el Domingo