Virgen que goza con su Dios
María fue feliz plenamente, Alegre, lo fue y lo sigue siendo ahora más plenamente
Aunque siempre la tuvo en la plenitud que puede tener una criatura
Y, no porque su vida fuera fácil, o estuviera exenta del dolor.
Sino porque sencillamente se deja amar por Dios.
Por eso pudo y puede decir
“Se alegra mi alma en Dios mi Salvador”