domingo, 11 de enero de 2026

Las Bienaventuranzas son señales en el camino


Las bienaventuranzas son las señales del camino

Son como las indicaciones los postes del camino al Cielo

Nos indican, que con riqueza, afanes de riqueza, poder, dinero, ambición en el corazón, lo vamos a tener difícil para aceptar el Reino de Dios, porque son incompatibles.

Bienaventurados los pobres en el espíritu porque de ellos es el Reno de los Cielos

Que con violencia queriendo imponernos, el Cielo no sería nuestro lugar pues Dios no se impone

Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra

Que si no, nos duelen nuestros pecados, ni los del prójimo, si, nos importa ver el sufrimiento ajeno. Cuando veamos nuestra miseria, no tendremos el consuelo de Dios

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados

Que si, no, nos importan las injusticias, si callamos ante ellas, o denunciamos según nos convenga

No hallaremos justicia

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedaran saciados

Si no tenemos misericordia no podemos esperarla

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzaran la misericordia

Si tenemos en el corazón odio, afán de venganza, lujuria, revanchismo el corazón sucio en una palabra, nuestra porquería nos impedirá ver a Dios

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

Si queremos imponer la fuerza, usar la guerra, no tendremos cabida en el cielo

Porque bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Si consentimos la injustica, para que no, nos compliquen la vida. Vamos mal

Porque

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos

Por último

Si nuestro cristianismo es cómodo de aplauso, si encantamos a todos, vamos requetemal 

Porque

Bienaventurados series cuando os insulten os excomulguen, y, os injurien por mi causa, dice Jesús, pues así hicieron con los buenos profetas

Ahora sólo nos toca ver si vamos bien o mal..

Si vamos mal es cuestión de pedirle a Él que nos cambie, y, dejarnos cambiar