La fe de la cananea
Es una fe que va evolucionando
Primero esta mujer rezaría a sus dioses para pedir la curación de su hija
Segundo al no tener respuesta, maldeciría a sus dioses, se daría cuenta de que no valían nada
Tercero. Alguien le hablaría de Jesús, le diría como dirigirse a él y, le contaría de su poder, su amor a los niños, y, lo más importante que estaba en el pueblo
Cuarto ella, se hizo fuerza para creer en Jesús, y, creyó lo que le habían dicho, y, se dirigió a él como le habían dicho
“hijo de David, ten piedad de mí, mi hija esta atormentada por un demonio”
Vio como Jesús no le hacía caso, y, seguía caminando
Quinto. Ella tenía dos decisiones a elegir, una seguir gritando, otra dar media vuelta, y, volver a casa, a esperar la muerte de su niña
Opto por la primera siguió gritando, y, Jesús seguía callado, incluso sus seguidores, le dijeron que la despidiese, pues los iba molestando
Entonces Jesús se volvió
“No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la Casa de Israel”, Jesús tiene conciencia profética, los profetas eran enviados a Israel, ella es una pagana, no es del cupo
Sexto La mujer, ha sido rechazada, le ha dado una razón de peso, no es de Israel, es pagana, por lo tanto no tiene derecho, así que sólo puede hacer una cosa, largarse a esperar la muerte de su hija, pero no lo va hacer, no sabe lo que es un profeta ni le importa, sabe que aquel hombre puede salvar a su hija, y, sabe que ella no tiene derecho, por eso implora ahora de rodillas, y, sin saber ni ella misma porque le llama, Señor, señor, Señor
Señor, socórreme, ten piedad
Con eso, el corazón más duro se ablandaría, una pobre madre que importa lo que sea, cuya niña esta muriendo
Pues Jesús no, para Él primero son las órdenes del Padre, al que adora, y, que ha mandado a los profetas, Él es Profeta no ir a tierra de paganos, ir sólo a las ovejas pérdidas de Israel
Por eso se para y le dice “no está bien sacar el pan a los hijos, y, darlo a los perritos”
Perro going, es como llamaban y llaman los judíos a los no judíos.
Séptimo
Seguramente la cananea llorase, ahora hasta de rabia, ya no le quedaba otra, tras la humillación, dar la vuelta, y, hasta hacerlo enfadada, y, decirle que ella no era un perro
Pero no lo hizo, de rodillas le confesó que tenía razón en lo que había dicho, pero a los perritos le bastaban unas migas que caían de la mesa de los amos
Jesús supo entonces, pues Jesús hombre no lo sabía todo, que ella, como todos los no judíos era de las ovejas perdidas de Israel
Y, entonces alabo su fe, y, curo a su hija
La fe de la cananea la llevo al encuentro con Jesús al encuentro con Dios