Cuando Dios nos dice “Sí”, diciendo “No”, cuando parece no escuchar.
El lenguaje de Dios es misterioso, silencioso, y al mismo tiempo es un grito, que desgarra los oídos del alma
A veces nos parece que Dios no, nos escucha, le pedimos con fe, con fiducia, poniendo nuestra esperanza en él, y esperamos un “Sí” y dentro de su silencio, nos responde, “No”, esto a veces incluso nos lleva no a insistir en la oración, algo bueno, sí no se vuelve en “cadena como las de los paganos”
Jesús que es el modelo, solo insistió 3 veces a su Padre.
Dios, nos da lo contrario de lo que pedíamos
Nos deja en el problema
Nos deja sin ver salida
Nos ha dicho que “No”
Pero lo que no sabíamos es que ese “No” era un, “Sí”
El autor de Hebreos, nos dice que Jesús fue escuchado, pero si miramos por arriba, Jesús no fue librado de la muerte. ¿Entonces de que fue escuchado?
Fue escuchado, porque Dios hizo su Voluntad, que era lo que Jesús pedía. Jesús fue librado de la muerte, ya que fue resucitado, y además Jesús recibió un premio. Ese premio somos nosotros, sus hermanos
Un niño puede pedir incluso pataleando algo que se le antoja, pero si la mamá, sabe que no es bueno para él no se lo va dar, le dará otra cosa, y sí se pone pesado, una azotaina
Al final el pequeño se refugiará en sus brazos, y de mayor, cuando se lo cuenten lo entenderá
Es posible que yo pida algo que en sí es bueno, pero Dios sabe que a mí entonces no me conviene, y no me lo da, me da en cambió otras gracias y otros dones
Sí me pongo pesada, me casca, no me castiga, no pero sí experimento mi miseria, puedo entonces como niña pequeña, refugiarme en sus brazos, y en el Cielo cuando sea.
Podré reírme
Esto no quiere decir que al tiempo que oró, no pueda y deba hacer lo posible por salir de aquella situación
Y saber ver también cuando no debo insistir más en ese tema.